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Martes , 19.03.2019 / 18:10 Hoy

Elenísima: Poniatowska y su millón de seguidores

A sus 85 años, Poniatowska maneja las redes sociales, comparte la opinión de sus lecturas y algunos momentos de su vida cotidiana en Twitter.

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Con una sonrisa de niña, alma de joven rebelde y una vida dedicada a las letras, la autora de La noche de Tlatelolco se presentará en el Auditorio Juan Rulfo, en el evento Mil Jóvenes con Elena Poniatowska.

A sus 85 años, asiste a algunos contingentes que salen a manifestarse por la colonia Centro. Maneja las redes sociales, comparte la opinión de sus lecturas y algunos momentos de su vida cotidiana en Twitter, donde suma más de un millón de seguidores.

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Hace unos meses se presentó en mi escuela, lo recuerdo. El auditorio atiborrado. No fue necesario que el profesor nos obligara a acudir a la charla. De hecho, dejé la hora de billar para ir a escucharla. La conversación se diluyó bajo la consigna de hacer un periodismo responsable y atrevido.

[OBJECT]Elenísima, como la ovacionamos al final, ha sido testigo, con su obra, de dos de los momentos más críticos para la sociedad mexicana, pero principalmente para los jóvenes. Aquel 2 de octubre donde la efervescencia, el pelo largo al estilo Che y las esperanzas fueron acribillados por un Batallón Olimpia. Entrevistó a los presos políticos, a la gente que había estado por ahí, incluso a personas contrarias a ese movimiento. Un testimonio periodístico de algo que no podemos permitir que vuelva a pasar.

El otro suceso quedó grabado en Nada, nadie: las voces del temblor, una crónica sobre el tenebroso 19 de septiembre de 1985. En su discurso para recibir el prestigiado Premio Cervantes, que por primera vez se le entregaba a una mujer mexicana, evocó la labor de los jóvenes en la tragedia: “Durante el terremoto de 1985, muchos jóvenes punk de esos que se pintan los ojos de negro y el pelo de rojo, con chalecos y brazaletes cubiertos de estoperoles y clavos arribaban a los lugares siniestrados, edificios convertidos en sándwich, y pasaban la noche entera con picos y palas para sacar escombros que después acarreaban en cubetas y carretillas. A las cinco de la mañana, ya cuando se iban, les pregunté por su nombre y uno de ellos me respondió: Pues póngame nomás Juan”.

Durante las elecciones presidenciales de 2006, Poniatowska señaló a varios medios que la esperanza del país radicaba en los jóvenes. En el auge del movimiento #Yosoy132, comentó a La Jornada al ver cómo los estudiantes se movilizaban: “Ellos solitos han organizado manifestaciones utilizando las redes sociales, así como Obama cuando ganó la presidencia de Estados Unidos. Así también se podría pensar en un futuro en el que a través de esos recursos y las organizaciones no gubernamentales se luchara contra la injusticia”.

Abandonó el auditorio entre un mar de aplausos porque despertó en mis compañeros una especie de espíritu periodístico, que en el salón de clases por momentos se duerme. Salió corriendo como rockstar, no hubo momento para fotos, solo sonrisas.

Uno de los deseos que recitó en 2013 cuando le entregaron el Cervantes fue: “Pretendo subir al cielo y regresar con Cervantes de la mano para ayudarlo a repartir, como un escudero femenino, premios a los jóvenes”.



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