Cultura

“El ring es un espacio de resistencia”: Lucía Ferreyra

La directora de teatro habla de El último round, la obra que creó con el actor y dramaturgo Lucas Solustri.

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En una sociedad obsesionada con el éxito, llegar a la cima parece ser la única victoria posible. La obra El último round se instala en el lugar contrario: el de la derrota, la fragilidad y las batallas que nadie ve.

Escrita y dirigida por Lucía Ferreyra, en colaboración con el actor y dramaturgo Lucas Solustri, quien interpreta al protagonista, un boxeador que se enfrenta a sus demonios y convierte el fracaso en identidad.

A través del humor, la ternura, la nostalgia y la crudeza, la puesta en escena explora qué significa perder y cómo encontrar un lugar en el mundo, incluso lejos del reconocimiento. 

En entrevista con MILENIO, Ferreyra comparte el proceso de creación de la puesta en escena y las posibilidades de un espectáculo en el que un solo actor, en este caso Lucas Solustri, interpreta a Jesús El Chucho Sombras y a todos aquellos personajes que marcaron su vida.

¿Cómo nace El último round?


La obra nace, en un principio, de una amistad entre Lucas Solustri, el actor y yo, la directora. Un día me dijo: “Quiero que me dirijas, quiero armar una escena”. Le respondí que tenía una idea y le propuse que, en lugar de hacer sólo una escena, hiciéramos una obra.

Su idea era la de un boxeador que luchaba contra sus propios demonios. Me parecía una premisa original y comenzamos a escribir. Llegamos a hacerlo alrededor de tres o cuatro veces, hasta que nos dimos cuenta de que la obra no funcionaba, y decidimos empezar nuevamente, a partir de la investigación que ya veníamos haciendo.

Entonces, Lucas Solustri comenzó a improvisar y yo a dirigir. En un momento hizo un gesto y apareció la idea del boxeador que se dedica a perder: un perdedor profesional. Así surgió la obra. A partir de ahí fuimos revisando el material, sumando personas al equipo y construyendo un proyecto mucho más grande de lo que imaginábamos al principio.

En la obra, ¿el ring es un espacio de confrontación, disciplina o resistencia?

Creo que es, sobre todo, un espacio de resistencia. No tanto desde la confrontación, sino como un lugar donde se aprende a luchar en la vida, y también a perder, que es un poco de lo que se trata la obra.

En este caso, el ring representa la vida. El boxeador, que tiene 43 años, siente una enorme pasión por el universo y existe un paralelismo entre el ring y los distintos momentos de su existencia, las peleas que tienen el cuadrilátero y las que ha enfrentado en su vida real.

La historia comienza en el camerino, ¿por qué?

Su importancia radica en que el camerino del MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, funciona como un lugar íntimo y tranquilo. Desde ahí aparecen ciertos recuerdos del personaje, una especie de flashback. Es, probablemente el momento más sereno de toda la obra, un espacio de pausa, antes de entrar en las distintas batallas que atraviesa el protagonista.

¿Qué importancia tiene el padre del boxeador en de la historia?

El padre es una figura fundamental porque fue quien le transmitió a Chucho el amor por el boxeo. También nos interesa hablar de por qué algunas cosas nos gustan y nos acompañan a lo largo de la vida. Muchas veces no nos atraen únicamente por lo que son, sino por las personas y los momentos que evocan.

Para Chucho, el único momento de cercanía con su padre ocurría cuando se sentaban juntos, a ver las peleas de Box. Después, su padre, a una figura fría y ausente. Por eso tiene tanta importancia: lo marcó profundamente su presencia, aunque también su ausencia

¿La obra busca reivindicar la derrota?

No diría que busca reivindicarla, sino darle un espacio y explorarla. Nos interesaba resignificarla, apartarla del lugar, tan despreciado, que suele ocupar en la sociedad y llevarla hacia una reflexión más profunda: ¿Qué nos pasa cuando perdemos?, ¿qué aprendemos durante ese proceso?

A veces perder implica aprender a soltar y aceptar. Sin embargo, la obra también tiene un giro. En un momento, Chucho, comienza a sentirse cómodo con su identidad de perdedor o profesional. Nadie sabe que él es un perdedor y, de pronto, empieza a tener cierto control sobre esa condición.

De ahí, la obra también habla de la ambición y de un mundo ‘exitista’ es decir, obsesionado con el triunfo. Chucho encuentra su lugar, aunque sea precisamente como un perdedor, y lo lleva hasta sus últimas consecuencias. En ese sentido, también hay una reflexión sobre la identidad.

¿Cómo articulas el humor, la nostalgia y la crudeza con la ternura?

Desde el comienzo quisimos evitar que la obra se concentrara únicamente en la agresividad y la violencia asociadas al box. El boxeo nos sirve para contar la historia, pero lo central es la ternura.

Me interesan mucho las contradicciones y los contrastes. Los personajes que tienen mayores contradicciones suelen parecerse más ricos y más interesantes, porque despiertan el deseo de saber más sobre ellos. En este caso, el protagonista es un boxeador, pero también es un hombre profundamente tierno.

El humor fue fundamental porque para mí es una herramienta esencial en la vida. La obra tiene momentos sensibles, porque, al final, cuenta la historia de un hombre común. Es un perdedor, sí, pero también tiene algo de héroe. Esa mezcla es lo que vuelve al personaje tan interesante.

La obra la escribí junto con Lucas Solustri, es una creación de dramaturgia compartida. Él es el autor y el actor principal. El proceso duró aproximadamente un año. comenzamos y sentimos que el material no funcionaba, volvimos a empezar y atravesamos distintas etapas hasta encontrar una química creativa.

El trabajo consistió en poner el cuerpo, improvisar, probar ideas y reunir materiales diversos, como historias de boxeadores, experiencias personales y situaciones que nos resultaban interesantes. Hay un poco de mi vida, un poco de la vida de Lucas y un poco de las historias de distintos boxeadores que hemos coincidido.

¿Eres aficionada al boxeo?

No era una gran conocedora del boxeo, a Lucas sí le gusta, aunque su verdadera pasión es el futbol. La idea inicial fue la de un boxeador que pelea contra sus propios demonios, surgió de ese interés y, a partir de ahí, tuve que involucrarme para poder escribir la obra.

Comencé a investigar, ver películas, videos y peleas. Me pareció un universo maravilloso. Al principio me resultaba fuerte observar a la gente golpeándose, pero después descubrí las historias de los boxeadores y todo lo que rodea. Este mundo es sumamente interesante.

Cuando una se introduce en los detalles de un universo, empiezan a aparecer aspectos fascinantes y únicos. Eso fue lo que me ocurrió con el boxeo, empecé sin saber demasiado y terminé descubriendo un mundo lleno de historias, contradicciones y posibilidades teatrales.

El último round se estrenará este 15 de agosto y ofrecerá funciones los sábados a las 21:00 horas hasta el 5 de septiembre en Central Granada 67, Lago Tanganica 77 colonia Granada. La venta de boletos se lleva a cabo en: https://boletia.com/billboards/ultimoroundcdmx



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Leticia Sánchez Medel
  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.
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