Cultura

MoMA adquiere proyectos de Manuel Cervantes Estudio inspirados en el huracán 'Otis'

El Departamento de Arquitectura y Diseño del Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA) sumó a su colección material de los proyectos Kon-tigo.

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El Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York incorporó a su colección de Arquitectura y Diseño material perteneciente a dos proyectos de Manuel Cervantes Estudio (MCE): Kon-tigo, desarrollado en Acapulco en 2024 a partir de la emergencia provocada por el huracán Otis, y un proyecto realizado en Valle de Bravo, Estado de México, en 2026, registrado por el museo bajo el nombre de Mazaua.

La adquisición reúne maquetas y modelos de estudio, dibujos, cuadernos y fotografías de ambos proyectos. El conjunto permite conservar no solamente el resultado de dos obras, sino también una parte de los procesos de observación, investigación y diseño que las hicieron posibles.

Aunque nacen de circunstancias profundamente distintas, los dos proyectos comparten una inquietud que ha acompañado el trabajo de MCE durante los últimos años: entender la arquitectura no como la producción de una imagen, sino como una forma de conocimiento del lugar y de las personas que lo habitan.

En ambos casos, el proyecto comienza antes del dibujo

Comienza en el territorio, en el estudio de campo, en las conversaciones y en la observación de las formas de vida existentes; en entender el clima, los recursos disponibles, la vegetación, los materiales, las economías y las condiciones sociales y culturales que anteceden a cualquier decisión arquitectónica.

Desde esta perspectiva, el diseño funciona como una forma de inteligencia y de conciencia: una herramienta capaz de ordenar información, reconciliar realidades diversas y construir relaciones entre personas, naturaleza y territorio. La forma arquitectónica aparece como consecuencia de ese proceso, y no como su punto de partida.

Kon-tigo, en Acapulco

Kon-tigo surge después del huracán Otis y frente a una realidad de emergencia que obligó a replantear preguntas elementales sobre la vivienda: cómo reconstruir con recursos limitados, cómo responder a las condiciones climáticas del lugar y cómo plantear una arquitectura capaz de adaptarse y transformarse con el tiempo.

El proyecto parte de reconocer que una vivienda no es únicamente una superficie construida. Es también infraestructura, refugio, posibilidad de crecimiento y soporte para la vida cotidiana. Frente a una situación de urgencia, el diseño se convierte en una herramienta para relacionar conocimiento técnico, economía de medios y necesidades concretas.

Valle de Bravo

El proyecto de Valle de Bravo parte de una condición muy diferente, pero de una pregunta similar: cómo construir sin separar la arquitectura del sistema territorial del que forma parte.

Aquí la observación se concentra en la vegetación, la topografía, el agua, la estructura y la manera en que la arquitectura puede incorporarse al paisaje sin imponerse sobre él. El proyecto busca construir una relación sensible con el sitio, entendiendo la sustentabilidad no como una tecnología añadida posteriormente al edificio, sino como una actitud inicial frente a los recursos, el clima y el territorio.

Entre la emergencia de Acapulco y el paisaje de Valle de Bravo aparecen así dos realidades aparentemente opuestas que terminan encontrándose en una misma manera de pensar la arquitectura.

Una arquitectura que intenta trabajar con lo que existe antes de sustituirlo; que observa antes de intervenir; que utiliza los recursos disponibles con conciencia y que entiende que cada proyecto está necesariamente vinculado a una realidad humana, ambiental y sociocultural específica.

En ese sentido, temas como la vivienda, la sustentabilidad, la adaptación al clima y el uso responsable de los recursos no aparecen como discursos independientes del proyecto, sino como parte misma de las decisiones arquitectónicas.

El proceso como parte de la colección

La incorporación de ambos proyectos a la colección del MoMA adquiere una dimensión particular porque lo que el museo conserva no son solamente representaciones de edificios terminados. Los modelos de estudio, cuadernos, dibujos y fotografías permiten seguir las distintas capas con las que una idea fue construyéndose: observaciones, aproximaciones, pruebas, decisiones y maneras distintas de representar y comprender cada lugar.

La colección preserva así algo menos visible que la obra final: el proceso de pensamiento detrás de la arquitectura.

Para Manuel Cervantes Estudio, esta incorporación representa también la posibilidad de compartir una preocupación más amplia: cómo construir un presente en el que la arquitectura pueda responder de manera sensible a algunos de los temas que hoy atraviesan nuestras ciudades y territorios, desde la vivienda y la vulnerabilidad climática hasta la relación entre naturaleza, recursos y formas de vida.

El proceso de selección y adquisición se desarrolló en estrecha colaboración con Martino Stierli y Paula Vilaplana, del Department of Architecture and Design del MoMA, con quienes MCE trabajó durante varias semanas en la selección y construcción del conjunto de materiales. El proceso contó también con el apoyo y acompañamiento de Ana Elena Mallet. Manuel Cervantes Estudio agradece asimismo a todas las personas, empresas donantes, fundaciones, instituciones y organizaciones que confiaron en estos proyectos y contribuyeron a hacerlos posibles.

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