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El Foro FIL vivió un recorrido por Panamá

El ballet demostró la amplia cultura panameña a veces con percusiones y colores, otras, con bailes que siguen narrativas.

Hasta la provincia más pequeña de Panamá estuvo representada en la muestra que se dio el día de ayer en el Foro FIL por parte del Ballet Folklórico Nacional de Panamá, dirigido por Héctor Ibarra. El ballet demostró la amplia cultura panameña a veces con percusiones y colores, otras, con bailes que siguen narrativas, como el caso de la pieza en la que los bailarines representan la faena diaria de la corta del arroz; “La Espina”, en la que dos hombres bailan un zapateado para pelear el amor de una mujer, o “El punto”, uno de los bailes más románticos, que cuenta la historia de dos amantes que han concertado un punto de encuentro para poder vivir su pasión. Juguetón y colorido, la agrupación –que ha representado a su país en diferentes países de América Latina y Europa– se apoyó de utilería y sonrisas, movimientos de hombro y caderas para transmitir el sentir panameño. Uno de los bailes más aplaudidos, sin duda, fue la llamada “Bucareña”, alusión a los pueblos de costeños, baile que refleja a los campesinos que regresan del mar satisfechos con sus pescas. En él, varios bailarines fueron cargados en hombros con sus remos, mientras que las mujeres simulaban el movimiento del mar con sus azules y amplias faldas.

Entretenido y a la vez educativo, los asistentes pudieron leer en las pantallas las explicaciones de los bailes y de las regiones de dónde provienen, así como una detallada descripción del traje típico panameño, “la pollera”, del que se mencionó que ha ganado varios premios internacionales por ser el traje típico más bonito y caro, los mismos trajes vistos oscilantes entre los 60 y 100 mil dólares.

Y aunque en mayor parte los bailarines brillaron al ritmo de pistas grabadas, los músicos también tuvieron la oportunidad de brillar con sus percusiones con las llamadas “conversaciones de tambores”, dinámicas con palmas y dedos que recibieron cálido recibimiento de los asistentes. Asimismo, la “tamborera”, panameñismos cantados al son del acordeón y los tambores, lograron hacer que el público coreara “¡Que viva Panamá!” mientras ondeaban las banderas del país istmeño que fueron colocadas sobre cada silla antes del inicio de la presentación.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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