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El director de orquesta, un gran motivador: Diemecke

Nuestra gran responsabilidad es “enfrentarse a una agrupación, a la que se debe guiar y llevar a un nivel de crecimiento diario”, asegura el conductor.

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De acuerdo con Enrique Arturo Diemecke, en nuestros días “el director de orquesta es un motivador, un músico que debe comprender lo que es una orquesta sinfónica y lo que se vive con los nuevos públicos para crear una programación que resulte atractiva para la sociedad. Es una labor muy completa”.

Como parte del Programa Creadores Escénicos con Trayectoria 2016-2019 del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, el miércoles 28 de junio Diemecke iniciará su serie de charlas El director de orquesta y sus retos ante la crisis de la música de concierto en el siglo XXI. Entre otras cuestiones, hablará sobre las razones por las que el público ha dejado de asistir a las salas de concierto y qué estrategias se deben emprender para revertir esta situación. Posteriormente hablará sobre el tema en la Universidad de Colima, la Secretaría de Cultura de Morelos y la Secretaría de Cultura de Mazatlán.

Con casi cuatro décadas de trayectoria, Diemecke ha sido reconocido con el Grand Prix de l’Académie du Disque Lyrique —en varias ocasiones—, la medalla Bruno Walter Orfeo de Oro como mejor director de ópera y el Orfeo de Jean Fontaine de Oro a la mejor grabación vocal, entre otras distinciones. Actualmente es director artístico de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, la Orquesta Sinfónica de Flint, Michigan, Estados Unidos, y director general artístico y de producción del gran Teatro Colón en Argentina. Hasta el próximo fin de semana estará al frente de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN).

¿Cuál es el estado de la enseñanza de dirección orquestal en México?

Está en las mismas circunstancias en las que ha estado toda la vida: no ha habido una cátedra que tenga la condición de crear directores, porque para crear un director, primero hay que crear un músico. Pero que sea un músico completo, que pueda tocar dentro de una orquesta, un cuarteto y en grupos de música de cámara; que comprenda lo que es ser músico para que, eventualmente, pueda ser director de orquesta. Y, por supuesto, debe tener también conocimientos de historia de la música.

¿Pero piensa que, a pesar de eso, contamos con buenos directores?

Es una situación difícil de decir, porque el director tiene que enfrentarse con una agrupación a la que debe motivar, guiar y llevar a un nivel de crecimiento diario. También tiene que dedicarse a crear un público nuevo. Es muy distinto poner a una persona frente a una orquesta a mover las manos y a verse bien en el podio, que crear una programación y una orquesta que pueda perdurar, que no sea nada más entretenimiento, que sea una orquesta en crecimiento.

¿Qué piensa de quienes dicen que la figura del director es obsoleta?

Eso es como decir que un país puede dirigirse solo. Un país tiene que tener un guía con una visión y un objetivo. Eso lo marca un líder, un programa. Cuando hay demasiadas opiniones empieza
la anarquía, empieza a dividirse la importancia, el interés y el enfoque de las cosas. En este caso estamos hablando de música, de un arte que ha perdurado muchísimos años, tiempo en el que ha crecido mucho la figura del director. En esto estriba su importancia: conserva una línea, un enfoque, una visión y un objetivo.

¿De qué hablará en sus conferencias?

Voy a abordar el tema de cómo crear públicos y cuál es el rol de un director de orquesta hoy en día; cómo hacer que una orquesta esté motivada para tener la capacidad de atraer la atención de un público ávido de cosas atractivas y que, además, pueda ir aprendiendo y creciendo en un repertorio tan grande y tan hermoso como es el de la música clásica.


La OSIPN ya no está en el olvido

El próximo fin de semana, Enrique Arturo Diemecke ofrecerá sus últimos dos conciertos como director artístico de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN). Con un programa que incluirá obras de Botticelliano, Hernández Cadengo y Gustav Holst, como invitados tendrá a Giuseppe Ettore en el contrabajo y el Coro Alpha Nova.

El director comenta que su papel frente a la OSIPN fue “hacer de la agrupación una orquesta de importancia en la Ciudad de México y en el país. Era una orquesta que habían colocado en el olvido, que no se le consideraba importante. Mi propósito fue lograr que interpretara diferentes estilos y que pudiera atraer a un público.

La OSIPN ya no es una orquesta en el olvido: tiene un público que llena sus conciertos, con un repertorio variado que va de Monteverdi a la fecha, que ha hecho ópera, que ha presentado solistas jóvenes y ha generado interés en el norte de la Ciudad de México. Me siento muy orgulloso de haber podido aterrizar esto y demostrar a todos que se pueden hacer las cosas cuando hay interés y dedicación.”

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