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Domingo , 17.02.2019 / 10:42 Hoy

El día de ayer: Pasión sin reFIL

De la Puríssima dominatrix al cachondeo entre escritores en una trasnochada sin fiesta y sin reFIL que dejó a todos rendidos


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En la esquina de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara hay una pantalla transmitiendo lo que sucede en el Foro FIL, arriba de un letrero con el nombre de la ciudad. Ahí conocí a De la Puríssima, con Julia de Castro al frente, y fue hipnótico.

Como no los conocía, no esperaba nada. Por eso me impactó mirar a esa amazona enfundada en ropa de cuero con las tetas casi al aire, unos tacones de vértigo y su cabello negrísimo recogido en un chongo. Dominando el escenario, entonó:

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Ya no vuelvo al Jose Alfredo,

dormí con el bar entero,

he contado felaciones

superan mis estaciones.

He bebido en cada copa,

me he tocado en cada sofá,

me he mirado en cada espejo,

si preguntas te lo dirán.

Entre la risa, el aplauso y la emoción que genera observar a una mujer sin tapujos, conocedora de su poder femenino, con ese temple de dominatrix pero cierto entusiasmo de poeta coqueta, me amarro a la banqueta para admirarla. La gente se mira de reojo cuando ella canta: “Sin respeto, con insultos, el orgasmo es animal”.

¿Dónde se encuentra el orgasmo de la FIL? ¿En qué lugar está el José Alfredo de Jalisco? ¿Cómo gozan los autores?


Trasnochada en la FIL tapatía (Especial)

Ardores encontrados

Uno de los dramas de esta edición de la feria es que no se llevará a cabo la fiesta de la editorial Almadía en la Mutualista. El Whatsapp se llena de emoticones de decepción cuando ofrezco esa información. Han decidido donar el dinero que gastan en la pachanga a damnificados de Oaxaca, lo cual es admirable, aunque nos dejarán con las ganas de encontrarnos en el bailongo que cada año reunía al mayor número de escritores y escritoras, quienes, en el impulso emocional y etílico, sacaban sus mejores pasos de baile aunque la cumbia no fuera lo suyo. ¿Y ahora? ¿Quién podrá ayudarnos?

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La cumbia psicodélica de Sonido Gallo Negro es buen preámbulo, pero no veo autores levantando polvo por acá, situación que no entiendo. Este espacio es imprescindible para dejar de tratar de arreglar el mundo de las letras o el chisme sobre editoriales, cediendo paso a unas horas de liberación musical.

No obstante, por la tarde fui testigo de algo que podría haberse convertido en orgía de no haber tenido cámaras enfrente ni pruritos diversos: Ramón Córdova, toda una leyenda de la edición en México, quien ha trabajado obras de Carlos Fuentes y Elena Poniatowska, entre cientos más, descubrió la mística belleza de Diana Solórzano, autora de El muro de las indiscreciones. Micrófono en mano, le declaró su crush. Pero el amor, aunque estaba en el aire, no se concretó debido a esos compromisos conyugales que se traen a cuestas hasta la Feria.

Por su parte, Gerardo Cárdenas, autor de Diáspora, una antología de narrativa breve en español publicada en Estados Unidos, le preguntó a Ana Clavel, autora de Territorio Lolita, por qué su irrepetible cabellera rizada era tan libre y rebelde, antes de decirle a Diana que él únicamente entraba a Facebook para stalkearla.

Al final, Ramón Córdova sangró, literalmente, por mí (¡supérame esa, Diana Solórzano!), todos gritamos, nos abrazamos, impulsamos al otro o a la otra y nos separamos. Así las cosas por aquí: cuando parece que estás en el momento más candente, llega el abrupto adiós debido a los múltiples compromisos editoriales. Algo se nos rompe. O, más bien, se queda pendiente.

Es el coitus interruptus de la FIL.

No hay fiesta esta noche

Así nos recibe la entrada hacia la madrugada, bien bailados con la locura sonora del Dr. Alderete y el Sonido Gallo Negro. ¿Hacia dónde dirigir los pasos? Preguntamos por aquí y por allá en dónde es la fiesta esta noche, sin resultado. Caminamos al bar del hotel Westin, donde apenas alcanzamos a beber una cerveza antes de que cierren la barra.

Aquel instante de clímax cachondo se va diluyendo. Las ganas se escurren entre los libros que llevamos cargando todo el tiempo.

La salvación podría ser Luis Muñoz Oliveira, quien tiene la agenda de la party cada año. Le llamamos. Nos invita al lugar donde está departiendo con otros malandrines de las letras. Nos emocionamos. Nos preparamos. Nos encaminamos. Pero el escritor de Árboles de largo invierno nos dice que el bar no llegará a ver la primavera, pues cierra a la una de la mañana y después de eso, quién sabe.

Estamos decepcionados, pero rendidos. Aunque mis amigos juguetean conmigo porque mis lectores me detienen en el camino y me dicen: “¡Eres la del sexo!”, esta noche quiero ser la que se duerme, así que aprovecho que no habrá reFIL para descansar un poco.

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Caminamos de madrugada por la explanada de la Expo Guadalajara. No hay más almas que las nuestras. Me siento como en el disco Virgen, de De la Puríssima, así que me marcho mientras entono:

Me han dicho que tienes novia,

que no quieres colocarte,

que usas hilo dental y que ya no sueles tocarte.

Me han dicho que has madurado,

que el sol está de tu lado,

la noche se te ha quedado a las 12 bien arropado.

¡Lo dudo!


Entre libros, pero la música y el baile no han parado (Especial)

AG

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