Qué miedo. Por momentos pienso que tal vez no haya sido buena idea traerlo a la FIL de Guadalajara. Cientos y cientos de escuincles, prácticamente todos adolescentes, corren y corren de un lado a otro en cuanto escuchan que por ahí anda su héroe. No les importa empujarse, aplastarse, rasguñarse, patearse, caer al suelo. Nada. Ni siquiera les contiene que en el tumulto se les vaya el aire, que sientan que se asfixian y que unos paramédicos los tendrán que reanimar. Nada. Un comando de policías no atina a actuar. Son decenas de jóvenes vestidos de negro encargados de controlar multitudes los que intentan someter a la marabunta de hormonas descontroladas. No pueden. Locura. Furor total. Las jovencitas brincan y brincan, el rubor les tatúa los rostros. ¿Cómo hacen para gritar a tales decibeles, por Dios? ¿Qué magistral escritor las atribula así? ¿Qué poeta los sublima tanto que los ojos se les llenan de lágrimas en medio de sus incesantes alaridos?
-¡Lo mato de la emoción o me muero de la emoción! ¡No me importa!... -me dice una adolescente. Estupor.
Gritan y gritan. Aúllan las criaturas, estos enloquecidos millenials. Vociferan. Ensordecen a quienes observamos la escena de fervor colectivo. Es tal la locura que el personaje, apenas ha puesto un pie en la Feria, apenas había franqueado la entrada, y tiene que emprender la huida rodeado de escoltas que no saben qué marejada de pubertos se les viene encima y terminan descendiendo una rampa que los conduce... a un baño. Ups. Brillante idea. Callejón sin salida y sin ventanas para escapar como sucedería en un guión de cine. Este personaje de ropas casuales y barbita de dos o tres días y cara de chamaco queda atrapado.
Cuesta trabajo contener las oleadas de teenagers que pretenden meterse hasta los lavabos. Las fuerzas del orden lo logran pero con sudor y no poco susto en las pupilas. El equipo del prócer juvenil no sabe ahora cómo proceder. ¿Y ora?
¿Por qué tanta alma súbitamente desquiciada persigue a este joven? ¿Será porque tiene 18 millones de likes en Facebook, 6.7 en Twitter, uno en Instagram? ¿Pero qué libros ha escrito? ¿Qué ha hecho para merecer tanta adoración en una feria que festeja las letras? Mientras se resuelve el entuerto de cómo liberar de sus fans al rehén que está atrapado en el baño público de la Expo Guadalajara, indago entre quienes lo acometen, niñas y chavos. ¿Por qué les gusta tanto que hasta la vida han estado arriesgando en medio de una estampida?
-Es muy chistoso. ¡Demasiado! Aunque acabe en el suelo arrastrándome lo tengo que conocer... -me dice una estudiante de secundaria rodeada de sus amigas.
-¿Y cúanto tiempo le dedican al día? -les pregunto. La abeja reina de la colmena (es la que más habla, la que ordena, la que somete a sus obreras que le revolotean alrededor buscando sus miradas de aprobación, un gesto de cercanía, un pellizco cariñoso acaso), ella es la que responde y sintetiza este fenómeno:
-Desde que llego a la casa después de la escuela hasta la tres de la mañana... -presume y sus súbditas la miran con expresión de reverencia. Miente, sin duda, exagera (bueno, eso espero), pero la afirmación da una idea nítida de lo que este chaval provoca.
-¿Y de qué trata su trabajo?
-De novios, de novias, del friend zone...
-Ah, novela de romance... -digo y se me quedan viendo con cara de what.
-Es mi changuito favorito... -la abeja reina Alexandra rompe el momentáneo e incómodo silencio que había impuesto mi ignorante comentario.
-¿Van a comprar su libro?
-¡Síiiii! -corean, salvo una:
-A mí no me gusta leer. Puro video...
Puro video. Como en un cuento de hadas, el hechizo se esfumó. El asediado no escribe libros. Bueno sí, en un rato más va a presentar su primera obra, pero lo suyo es... hacer videos y subirlos en YouTube, aunque no como esos jóvenes que lo hacen para hablar de literatura, los booktubers, sino para poner... sketches. Sí, la estrella de hoy en la FIL es, déjeme ver bien cómo le llaman...
Werevertumorro.
Chistes, albures, groserías, y asuntos que tienen que ver con la vida de los jóvenes es lo que hace este joven. Aborda sus problemas existenciales. Está bien. ¿Nos vamos a poner puristas? Cientos y cientos de jóvenes atascan un enorme salón para escuchar una plática que les da, durante la cual simplemente narra cómo fue su camino para llegar a tener más de 10 millones de suscriptores en YouTube. Un drone sobrevuela el lugar para grabar lo que ahí sucede. Y luego, está bien, los jóvenes hacen horas de fila para que les firme su libro, les dé un beso, los abrace, los deje tomar una selfie, y se marchan de la FIL sonrientes con un libro bajo el brazo:
La guía del ligue. Así se llama su obra, escrita y diseñada con grandes recuadros e ilustraciones, casi como un manual de armar, editada por Altea de Random House. Lanota se van a meter los editores. También Gabriel Montiel Gutiérrez, nombre del famosísimo caballero amo de los videos en México.
-Es que habla de todo sin censura... -me comenta un chavo después que entra al salón su ídolo en medio de una gritería que al salir de ahí haga usted de cuenta que estuve toda la noche en un antro y acabé con zumbido de reventado en el oído.
Será por eso, por la libertad. Eso es lo que se celebra aquí, ¿no?, la libertad de que cada quien haga lo que quiera y en eso va que exista, Werevertumorro y sus millones de fans. Por cierto, el caballerito salió del baño porque su equipo engañó a la gente: cubierto con una chamarra en la cabeza un falso Gabriel jaló a la muchedumbre hacia un lado mientras que el varadero se iba para otro lado...