Aunque la fe dicta que la Iglesia Católica no celebra fechas sino hechos, es decir, no conmemora el día en que Cristo nació sino el hecho de que Dios se hizo hombre y habitó entre la humanidad, fue a iniciativa del Papa Julio I que se decretó en el siglo IV el festejo de la Navidad.
Y a pesar de que no existe fecha exacta del hecho, fragmentos de los Evangelios indican que Jesús nació entre los meses de marzo y diciembre, pero fue Julio I, en el año 350, quien propuso establecer el día 25 del último mes como fecha para la celebración.
La elección del día obedece a la necesidad de imponer tradiciones de la religión católica por encima de cultos paganos. Ejemplo de esto es que en diciembre el Imperio Romano celebraba a Saturno, dios de la agricultura, los "saturnales" se realizaban del 17 al 23 de diciembre y el 25 del mismo mes y se honraba el nacimiento del Nuevo Sol.
Pero fue en la época de Giovanni di Prieto Bernardone (1182-1226), conocido como Francisco de Asís, que se instaló por primera vez un nacimiento viviente para honrar a su Dios convertido en hombre.[OBJECT]
Tras fundar la orden franciscana, el hoy considerado santo, recorría pueblos en Italia para predicar. Homero Adame refiere en el portal "México Desconocido" que cuando el fraile andaba por tierras cercanas a Rieti lo sorprendió la Navidad en la ermita de Greccio, lo que lo inspiró a reproducir el nacimiento del bebé Dios.
Así, junto a otros clérigos, construyó una casa de paja, un portal y un pesebre y luego invitó a los lugareños a integrarse para elaborar una escena viviente con José, María, el recién nacido, pastores y hasta un buey y un burro para dar un toque de realismo a la representación.
Con la conquista española los frailes utilizaron la tradición para evangelizar a los nativos del Nuevo Mundo y los nacimientos fueron un mecanismo importante porque los naturales fueron adiestrados para elaborar las figuras.
En la actualidad es común ver en las casas de familias humildes y pudientes, la representación de la Sagrada Familia. Más allá de observar a unos padres pequeños en comparación con la figura casi al natural de un bebé, la confusión ha dado origen a una fusión entre lo considerado místico y pagano.
Ahora el portal se coloca debajo del árbol de Navidad, cargado de esferas que ya no se quiebran al contacto de unas manos delicadas.
El viejo Santa Claus, vestido de color rojo Coca-Cola, hace presencia en la misma casa donde habita la familia que transitó hasta Belén, hasta donde también llegaron los tres Reyes Magos, a los cuales junto con el Niño Dios y el mismo Santa, se les encomienda la entrega de regalos en Navidad.