Cultura

“La canción como género literario es una conversación hacia el futuro”: El David Aguilar

El cantautor mexicano lanza su libro 'Afuerismos del interior' bajo el sello de Sexto Piso; en él recupera una serie de reflexiones que empezó a escribir en 2010 en la red social X (Twitter).

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El David Aguilar, cantautor mexicano (Culiacán, 1983), tiene presente la música desde sus primeros recuerdos de infancia: su mamá y su papá le transmitieron esa pasión. La palabra escrita le llegó ya entrada la adolescencia. Cuando cursaba el bachillerato se acercó a la poesía a través de la película El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela: “Tuve un profesor en la prepa que nos puso esta película que habla de la vida de los poetas Juan Gelman, Oliverio Girondo y Mario Benedetti: ese acto me conectó con la poesía”, recuerda en entrevista.

Su relación con la palabra escrita —dice— se forjó a partir de la inquietud de consumir y escribir poesía. En esa etapa de su vida ya hacía música, pero fue el interés que le generó la película de Subiela lo que lo llevó a escribir poesía con un grupo de amigos. Más adelante, cuando conoció la canción de autor, se le abrió un panorama en el que sintió que podía conjugar la poesía con este género musical.

“Cuando conocí a los trovadores me di cuenta de que la canción ofrecía una oportunidad de usar la poesía, aunque no considero que sean lo mismo. No creo que las letras de las canciones sean parecidas a un poema; siento que es otro vehículo literario. De hecho, creo que la letra de la canción es un género literario, pero eso es algo que no existe todavía. A partir del Nobel de Literatura a Bob Dylan a lo mejor empieza esa conversación más seria hacia el futuro. No sé”.

En 2010, el cantautor abrió una cuenta en X (antes Twitter), en donde encontró un espacio para escribir de manera cotidiana y concreta en sus entonces 140 caracteres. La plataforma le dio la oportunidad de hacer tuiteratura, dice el artista culichi. Hace cinco años publicó su primer libro, editado por una pequeña editorial llamada Olbios, en donde reunió una selección de reflexiones que recuperó de su feed. Ahora Afuerismos del interior es reeditado por Sexto Piso en su colección de ensayo.

“No sé si son aforismos”, escribe en la antesala de libro, “no sé si cuentan todos con las características tradicionales del aforismo… Son tuits, son mis pequeños escritos, con algo de atención”.

A propósito del lanzamiento de este compilado, El David Aguilar conversa sobre sus referencias en la literatura, su percepción del mundo al escribir, el proceso de contener escenas de la vida cotidiana y plasmarlas en la brevedad, y su postura hoy sobre la plataforma en la que se inició como escritor.

—Así como tienes referentes en la canción o personas que admiras en la música como Silvio Rodriguez, Caetano Veloso, Violeta Parra o Chico Buarque, ¿quiénes serían estas figuras en la literatura?

No consumo mucha narrativa. He leído algunos clásicos. Ahora estoy leyendo Dios fulmine a la que escriba sobre mí, de Aura García Junco y hace poco leí la novela de una amiga que se llama María del Mar Ramón, pero no soy un lector de narrativa de forma natural.

Diría que mi contacto con la literatura es a partir de la poesía porque de ahí en fuera me gusta la no ficción. En las librerías (busco) análisis, ensayos, biografías, historia y libros que van sobre temas sociales.

Actualmente mi poeta favorito es Lalo Quimixto Chacala, un poeta de Puerto Vallarta que lleva 40 años diciendo su poesía en las plazas públicas y en los camiones, un outsider; la Universidad de Guadalajara le publicó un libro hace como 10 años que se llama Pez en el cielo. En su momento leí a Lorca. La poesía de Paz, Neruda, Alfonsina Storni, Blanca Varela y Wislawa Szymborska me gusta. También poetas cubanos como Luis Rogelio Nogueras, que considero de los poetas más brillantes y que más me han influido.

—¿Cómo percibes el entorno y cuál dirías que es el detonante cuando escribes poesía o aforismos?

El detonante, tanto para hacer canciones como para buscar la brevedad, siempre es la inquietud por una idea que me seduce porque me parece que es necesaria discutirla, que puede venirle bien a alguien o que resulta interesante por alguna razón. Todo lo que está en este libro proviene directamente del entorno, de pensar algo por observar, de sentir por algo que pasó. Es como una conexión constante con el entorno que me hace vivir atento a la posibilidad de pescar ideas, brevedades.

Me atrae mucho la capacidad por eso que te ofrece de dinámico. Una novela te mantendría meses en ella. Y esto te puede mantener una hora, un día, una tarde o 5 minutos, y ya después te suelta. Hay algo en mí que comulga de manera natural con apertura y cierre. Yo creo que por eso me gusta la brevedad. Porque qué es el afuerismo, como le digo, sino el formato más reducido de la prosa.

—¿Cómo es el proceso de bajar esa atención al detalle para pasarlo por la escritura? ¿Y cuáles son las diferencias al hacerlo para componer canciones y cuando lo haces desde el ejercicio de la escritura?

Creo que la hoja, se trate de un afuerismo o de una canción, finalmente funge como interlocutora. Muchos de los afuerismos de aquí son cosas que yo necesitaba decir, pero no para que alguien necesariamente me interviniera, me diera una respuesta o una alternativa, sino porque cuando tú le dices algo a alguien estás aprendiendo lo que estás diciendo. El verso libre, que es en el que yo trabajo cotidianamente en mi cuenta de Instagram @palabarista, lo escribo para esclarecer mis emociones o mis pensamientos, más que para buscar un resultado A, B o C.

Portada del libro 'Afuerismos del interior', Sexto Piso 2026. (Foto: Especial)
Portada del libro 'Afuerismos del interior', Sexto Piso 2026. (Foto: Especial)

—Aunque conectaste con la escritura desde muy joven, me da la impresión de que tener un límite de caracteres en los tuits te ayudó a desarrollar la brevedad. Háblame de la capacidad de contener tantas emociones en un espacio tan acotado.

Es un músculo, y eso que ahora, después de muchos años, se duplicaron los caracteres. Creo que pasaron de 140 a 280. Y ahora con Threads y con la posibilidad de pagar tienes más longitud en X. 

Lo que me gusta es el ejercicio de poner lo más en lo menos. Es como un sudoku, como una operación muy mental de ver cómo le haces, cómo resuelves. Es la resolución de un problema. Entonces, supongo que eso es lo que me gusta, estar resolviendo problemas. A lo mejor por eso escribo brevedad, porque alguien me podría decir, ‘también escribir una novela es resolver un problema’, pero no se siente como se siente la brevedad. Quizás tenga que ver con una cuestión dopaminérgica de pequeñas píldoras de ejercicios mentales, de estar resolviendo cosas.

—En Afuerismos del interior hay anhelos, esperanza, amor… También se habla de lo colectivo. En ese sentido, me gustaría saber qué es lo que le interesa a El David Aguilar y porqué

Me interesa la mente humana. Me interesan las personas, así, en abstracto. Lo colectivo, la sociedad, la otredad masiva, las personas que están en mi entorno. Supongo que esto tiene que ver con una decisión, una inquietud y una natural predilección por amorearme con la gente que me rodea.

Hay una base subyacente en todo esto que es una necesidad de amor, de decir algo, que alguien pueda sentir, no sé si bonito o incluso algo confrontativo, pero entonces estás estableciendo una comunicación. Supongo que esta es la manera que yo encontré para intimar, para tener la fantasía de que íntimo con los demás.

—¿Qué posibilidades ves al introducirte en diferentes tipos de arte?

Siempre he visto como natural que un artista tenga distintas inquietudes. A veces por etapas me seducen mucho más quienes se dedicaron a una sola cosa y fueron especialistas. Pero, por ejemplo, pienso en Fito Paez o en Luis Eduardo Aute, que hicieron pintura y cine. Hay muchos en la música que también son fotógrafos.

Creo que el siglo XXI está ofreciendo de manera natural la diversificación, casi que por pura matemática, en el sentido de que estamos en la era de la superdata, del exceso de información, de la infodemia. Entonces, no suena para nada descabellado permitirse extenderse hacia horizontes que no eran los iniciales.

—¿Crees en la posibilidad de que alguien se acerque a la lectura por ti? Pienso en esas personas que siguen tu música y ahora ven este libro publicado.

Sí, ojalá. Aunque no es el mayor ejemplo como para que podamos decir contundentemente que alguien se enfrentó a la lectura, porque son brevedades. Pero a lo mejor esto conecta a esa persona con otros libros. Ojalá.

El artista originario de Culiacán, Sinaloa. (Cortesía: Sexto Piso)
El artista originario de Culiacán, Sinaloa. (Cortesía: Sexto Piso)

—¿Cómo te sientes actualmente respecto a X y la ideología que hoy promueve?

Se acabó. Ese espacio en el que yo empecé a escribir, donde tenía juego lo que algunas personas llaman tuiteratura no existe ya. Parece que a veces se está trasladado a Threads.

Después de la pandemia cambió todo y no se siente como que puedes construir una comunidad relativamente cercana. Esta sensación de red social que vivimos, de pertenecer a un entorno, siento que ya no existe. Más bien estamos en donde nos ponen, no en donde queremos estar.

Yo sigo poniendo cosas e ideas, pero no tengo la menor expectativa en ningún sentido porque sé que estoy a la merced de esta condición algorítmica actual.

En la actualidad hay un caos. No sé cómo serán los feeds de otras personas, pero el mío es terror, incluso el de Instagram que es más soft. De pronto siento que quedamos diluidos. Las redes sociales que empezaron siendo sociales parecen ser más que nada redes de macrodiscursos.

—¿Qué futuro le ves a la palabra escrita de El David Aguilar?

Le veo un futuro de nicho, de mi comunidad. Por más que sienta que existe menos esa comunidad digital, quiero creer que ya en la extensión de lo físico, en combinación con eso que resta o eso que existe aún en lo digital de las redes sociales, puedo sentirme parte de una comunidad, que tengo un lugar en donde puedo estar compartiendo lo que hago.

Por otro lado, la idea de estar en Sexto Piso, de tener un editorial, me hace sentir como si me otorgara una solidez para relajarme, para poder concentrarme en escribir. Se siente como tener el tanque lleno de gasolina en una autopista hacia mi descubrimiento palabrístico. Pienso en los proyectos que tengo en el tintero y ahora siento que puedo regresar a ellos muy motivado.

PCL

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Patricia Curiel
  • Patricia Curiel
  • patricia.curiel@milenio.com
  • Estudió Comunicación y Periodismo en la UNAM. Escribe sobre arquitectura social y el trabajo de las mujeres en el campo de las artes. Cofundadora de Data Crítica, organización de investigación periodística que produce historias potenciadas por análisis de datos.
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