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Cuando Hunter S. Thompson fue un dios

En 1980 el escritor acudió a cubrir la maratón de Honolulú; lo que parecían unas vacaciones se convirtieron en una misteriosa e hilarante transformación.

Nacido en Kentucky, en 1937, Hunter S. Thompson comenzó a escribir para distintos periódicos y revistas a partir de 1956, aun cuando sus relatos siempre perdían la frontera entre la realidad y la ficción. Sus textos se publicaron, la mayoría de las veces, en la revista Rolling Stone.

Autor de títulos como Miedo y asco en Las Vegas y El diario del ron, el periodista solía llevar sus textos, y su vida misma, a los excesos, donde los escritos se hacían en primera persona, de manera que el llamado nuevo periodismo adquirió un nuevo tono: no solo el autor es partícipe del texto, sino además se lleva la historia al límite: se sitúa al reportero en el centro mismo de la acción, lo que convierte su obra en una combinación de alucinaciones, realidad y ficción.

Uno de los reportajes que terminó por marcar sus búsquedas fue “Ángeles del Infierno”, resultado de convivir con la salvaje pandilla de motociclistas de California durante un año, una aventura que terminó justo cuando empezaron a sospechar del verdadero propósito de Thompson, quien recibió una golpiza que lo puso al borde de la muerte.

Cabe decir que su reconocimiento mundial se dio con la adaptación cinematográfica de Miedo y asco en Las Vegas, a cargo de Terry Gilliam, con lo cual se generaron seguidores de su forma de entender el periodismo en distintas partes del mundo, al grado de que en México existe un premio nacional de periodismo gonzo y se han gestado diversas publicaciones acerca del tema.

Encarnación

El 23 de mayo de 1980, Thompson recibió una misiva de Paul Perry, director ejecutivo de Running Magazine, en la cual se le invitaba a cubrir una actividad que, en un principio, llamó su atención, pero al mismo tiempo despertó en él múltiples posibilidades creativas.

“Nos gustaría que cubrieras la maratón de Honolulú, para reducir a unas cuantas líneas lo que potencialmente podría ser un ladrillo. Pagaremos todos los gastos y un sueldo excelente. Piénsatelo. Es una gran oportunidad para tomarse unas vacaciones”, decía el escrito.

Pensando en unas vacaciones tranquilas en Hawai, Thompson no solo aceptó la invitación sino incluso la hizo extensiva al dibujante Ralph Steadman, quien acudiría acompañado de su familia. Unas vacaciones con algo de trabajo, que se transformó en lo que el mismo periodista describiría como una delirante aventura, prácticamente desde el momento en que el escritor se subió al avión.

Esa historia es recuperada por la editorial Sexto Piso bajo el título La maldición de Lono, con traducción de Jesús Gómez Gutiérrez, donde “se ocupa de todo aquello que envuelve una de las justas deportivas más antiguas y difíciles. Pero va mucho más allá, logrando escribir una historia acerca de un lugar en el que la mayoría de sus habitantes parecen estar locos”.

“Ha llegado el momento de darlo todo, Ralph, aunque implique salir temporalmente del retiro y vérselas otra vez con el público. Además, necesito un descanso —por motivos legales—, así que quiero que todo este rollo vaya como la seda, y estoy seguro de que así será.

“No te preocupes, Ralph. Los dejaremos flipados con esto. Ya he conseguido dónde instalarnos: dos casas con una piscina de cincuenta metros, y en primera línea de playa. Están en Alii Drive, en Kona, donde siempre brilla el sol”, escribió Thompson en la carta de invitación al ilustrador.

Lono es el dios del exceso y la abundancia, y Thompson se convirtió en la nueva encarnación de la deidad, al grado de gritar con total soltura “¡Yo soy Lono!” Este libro es la historia de lo que se ha dado en definir como “una misteriosa e hilarante transformación”.

Mirada al límite

Según cuenta la leyenda, el periodismo gonzo nació cuando a Hunter S. Thompson le encargaron la escritura de un reportaje acerca del famoso derby de Kentucky. El resultado fue que el texto siempre se fue por otro lado, y además el escritor terminaba por ser protagonista dentro de una atmósfera llevada al límite.

Incluso, hay quienes aseguran que el término gonzo es una palabra irlandesa que más bien se refiere al último en permanecer en pie en una sesión de alcohol al máximo. El texto se describió como un relato maniático y subjetivo, escrito en primera persona, que supuestamente respondía a la necesidad de entregar el texto antes de la fecha límite: un relato en partes, que llegó a pensar jamás le publicarían por el estilo deshilachado.

Tan convencido estaba de los problemas de su trabajo, que Thompson estaba seguro de ser despedido, cuando su editor lo llamó “para felicitarlo por el excelente artículo que había escrito”.

Lee un fragmento de La maldición de Lono aquí.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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