Marina Abramovic —precursora universal del performance o "la abuela del arte del performance", como se autodenomina— es una provocadora de cepa. Su discurso estético, repleto de cuestionamientos al arte y desafíos a la razón, ha sido objeto de descalificaciones y alabanzas.
Hace unos días, Penguin Random House anunció que en octubre publicará Walk Through Walls, un libro de memorias que narra aspectos de su trayectoria y cómo "empujó su cuerpo más allá de los límites del miedo, el dolor, el cansancio y el peligro en una búsqueda por la transformación emocional y espiritual".
Un pasaje del libro, compartido en Instagram, ha causado indignación entre la comunidad artística y los usuarios de redes sociales. En él, la artista serbia describe a los aborígenes australianos como "la raza más vieja del planeta. Se ven como dinosaurios. Son realmente extraños y diferentes y deberían ser tratados como tesoros vivientes".
En su perfil de Facebook, Abramovic escribió: "Tengo un gran respeto por los aborígenes, a quienes les debo todo. El tiempo que pasé en Australia con las tribus Pijantjatjara y Pintupi fue una experiencia que me transformó."
Agregó que el pasaje que se publicó en redes sociales fue tomado de sus diarios personales y refleja su "reacción inicial a esa gente", cuando se encontró con ellos por primera vez en 1979. "No representa el entendimiento y la apreciación que adquirí de los aborígenes con mi inmersión en su mundo".
En las redes, los usuarios han manifestado su indignación con hashtags como #TheRacistIsPresent (La racista está presente) y #TheArtistIsRacist (El artista es racista), en una alusión a uno de sus actos más famosos, The Artist is Present (El artista está presente).
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