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Martes , 19.03.2019 / 04:22 Hoy

Cinco álbumes para iniciarte en el jazz

¿Te llama la atención el jazz pero no sabes qué escuchar? Aquí cinco recomendaciones para principiantes

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Hoy, 30 de abril, es el Día Internacional del Jazz. Y, ¿qué mejor manera de celebrarlo que escuchándolo? Pero como este género no es uno de los más populares en nuestro país, y quizá te llame la atención pero no sepas “por dónde entrarle”, aquí te dejamos cinco álbumes clásicos para principiantes, idéoneos para conocer esta fascinante música.

Hay una advertencia: todos estos álbumes son instrumentales; de modo que si estás acostumbrado a las canciones de melodías pegajosas, quizá te cuesten un poco de trabajo al principio; pero si persistes, seguramente terminarán gustándote y te abrirán la puerta al enorme universo del jazz.

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The Dave Brubeck Quartet — Time Out (1959)

Empecemos con algo relativamente comercial: sin lugar a dudas, una de las piezas instrumentales más conocidas del jazz es “Take Five” —o “Toma cinco”, como se le ha conocido en México—, la cual hemos escuchado en películas, comerciales y hasta en cocteles donde el anfitrión se las quiere dar de cool. Y sí, es una gran pieza, pero el álbum es mucho más que eso: es uno de los primeros trabajos de jazz en que deliberadamente se eluden los ritmos de ¾ y 4/4, típicos del jazz, explorando síncopas y compases innovadores. Además, es una música dulce al oído, que lo mismo trasmite sofisticación que toques de romanticismo. Puedes intentar ponerlo de fondo en una cena romántica; a ver qué sale…

The Thelonious Monk Quartet— Monk’s Dream (1962)

Thelonious Monk fue un virtuoso del piano y un compositor de melodías sencillas en apariencia, pero de una complejidad casi subterránea. En este álbum, Monk se rodeó de otros tres músicos con los que sostenía una comunicación musical casi telepática y con quienes produjo algunas de las piezas más relevantes del género. Aquí, el inmortal Thelonious nos regala piezas geniales como “Bright Mississippi” y “Just A Gigolo”, que como las demás piezas que conforman este trabajo son melódicas, dinámicas y hasta un tanto optimistas, pero que para nada serán complacientes con tu oído, como si Monk estuviera retándote a seguirlo por los intrincados senderos que su música pone delante de ti todo el tiempo.

Miles Davis — Kind of Blue (1959)

Este es, quizás, no sólo uno de los álbumes más relevantes de la historia del jazz, sino también de la música del siglo XX. Los críticos del género lo han llamado “el Ciudadano Kane del jazz” —en alusión a la obra maestra de Orson Welles, que cambió la manera de hacer cine— o “el álbum definitivo del jazz”. Desde los primeros acordes de “So What”, la pieza que abre esta obra maestra, el oído del cualquier escucha se ve atrapado por la cadencia y el ritmo del contrabajo alternando con elegantes toques de piano que son un excelente preludio a un álbum con los más altos niveles de excelencia musical, innovación e inteligencia, pero que no por ello resulta menos disfrutable y entretenido. En resumen: si escuchas este álbum y no te gusta, definitivamente el jazz no es lo tuyo.

John Coltrane — Giant Steps (1960)

Si el tema es “Coltrane para principiantes”, resulta realmente complicado decidirse entre éste y otros dos álbumes suyos: My Favorite Things (1961) o A Love Supreme (1965). Pero, a su favor, este trabajo puede considerarse como el más melódico y relativamente sencillo o digerible para un principiante. Como ningún otro jazzista de la época, Coltrane en esta obra se enfocó en los solos de su prodigioso sax tenor, que exploran melodías novedosas, plagadas de vertiginosos ascensos y descensos tonales, que se oponían a los solos melódicos y complacientes de su época, que estaban simplificando en exceso el género. Un álbum que, definitivamente, “te dará p’arriba”.

Charles Mingus — Mingus Mingus Mingus (1963)

Mingus fue un compositor brillante, un orquestador prodigioso y un virtuoso del contrabajo. Y si bien tanto él como sus críticos consideran que su obra maestra fue el álbum anterior a éste, The Black Saint and the Sinner Lady (1963), el trabajo que elegimos sirve mejor para nuestros fines, pues se trata de una especie de recopilación de “grandes éxitos”, en el que Mingus explora y reelabora líneas melódicas de trabajos anteriores, al tiempo que ofrece versiones de piezas clásicas de otros compositores, las cuales en muchas ocasiones, simplemente supera con creces. Su contundencia, claridad y potencia son suficientes para llanarte de energía en un día cualquiera.

Si no quieres hacer pausas para cambiar entre discos, te dejamos esta lista de reproducción que incluye los básicos para iniciarte en el mundo del jazz. ¡Disfrútala!


mrf

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