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Miércoles , 20.03.2019 / 00:07 Hoy

Científico latino estudia 128 oncogenes poco comunes

El director de Investigación Clínica en el Vanderbilt-Ingram Cáncer Center de Estados Unidos indaga mutaciones de ADN de tumores en etapa avanzada para hallar terapias más eficientes.

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Carlos Arteaga, director de Investigación Clínica en el Vanderbilt-Ingram Cáncer Center, de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Estados Unidos, encabeza un equipo dedicado a analizar 128 oncogenes poco comunes con todas sus mutaciones, a efecto de determinar terapias más efectivas que puedan contribuir a la sobrevida de pacientes con tumores malignos en etapas avanzadas.

En la tercera Reunión del Colegio Mexicano para la Investigación del Cáncer del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), Arteaga presentó avances a un año de iniciar el estudio clínico de medicina de precisión, financiado por el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos (NCI, por su sigla en inglés), que se basa en analizar perfiles moleculares de tumores sólidos de 5 mil pacientes en etapa terminal.

El proyecto

En el estudio llamado NCI-Molecular Analysis for Therapy Choice (NCI-MATCH) se seleccionaron 128 genes, logrando identificar sus 24 brazos y alteraciones. Se trata de ADN que afecta a grupos pequeños de pacientes con cáncer de mama, pulmón, colon, ovario y próstata, entre otros, los cuales carecen de tratamientos aprobados y efectivos para detener su progresión.

En el laboratorio de Arteaga, primer latino que presidió el NCI, se hacen biopsias de tumores, se lleva a cabo la secuenciación del ADN para identificar los que tengan anomalías moleculares y seleccionan fármacos dirigidos que ya fueron aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de EU para otras indicaciones de cáncer o que se encuentran en ensayo clínico.

En el análisis de la secuenciación avanzada participa la Red Nacional de Estudios Clínicos (National Clinical Trials Network), investigadores y científicos especializados de los centros oncológicos designados por el NCI, oncólogos clínicos y consultorios médicos que forman parte del Programa de Investigación Oncológica Comunitaria del centro de investigación estadunidense.

Este proyecto, dijo Arteaga en entrevista, representa “una nueva manera de hacer investigación clínica en la que ya no será necesario cumplir con los requisitos de contar con grupos numerosos de pacientes para llegar a la fase tres de estudios y compararlos con los tratamientos estándar, para lograr la aprobación de drogas terapéuticas”, destacó.

La idea es que ese grupo poblacional con tumores malignos originados por mutaciones genéticas menos comunes acceda a fármacos —algunos ya existentes y otros en fase de análisis— sin necesidad de tener tardados estudios comparativos ni llegar a la fase tres para que la sustancia sea aprobada por la FDA para el tumor que padecen.

Fármacos para todos

“El estudio es para demostrar que es posible tratar a un grupo de pacientes independientemente de dónde tengan el tumor (ya sea cáncer de ovario, mama, pulmón u otro órgano) con ciertas terapias, ya que (las neoplasias) comparten la misma información genética”, explicó el experto ecuatoriano.

“Hemos llegado al grado de identificar no solo esos genes, sino también sus mutaciones. Esos tumores tienen primos, forman parte de una familia, por eso consideramos que, aparte de dónde se localice el cáncer, es posible tratarlos con drogas que ya están disponibles; muchas se pueden mezclar, algunas se encuentran en proceso de investigación”, precisó a MILENIO.

El trabajo ya obtuvo algunos resultados, como evitar que pacientes con este tipo de mutaciones, que resultan altamente agresivas o carecen de terapias eficaces, alcancen seis meses de supervivencia sin evolución de la enfermedad, es decir, que los tumores dejen de crecer o diseminarse a otros órganos.

Un ejemplo de ello fue la presentación de un caso clínico de un paciente con melanoma metastásico en etapa terminal en el que se otorgó un tratamiento basado en otorgar vemurafenib con cobimetinb, combinación que eliminó la presencia de tumoraciones en su piel, aunque meses después tuvo una recaída.

Arteaga aseguró que ya es posible “meterse a la mente de un tumor cancerígeno, tenemos las herramientas para investigar esa evolución y lograr cada vez más sobrevida, independientemente de que se trate de un cáncer avanzado en etapa cuatro”, destacó tras referir que en año y medio se espera culminar el proyecto.

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