Cultura

“El periodismo de guerra no tiene nada de romántico”: Catalina Gómez Ángel

La periodista recibirá el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026 por su valentía, independencia y rigor al cubrir los conflictos más complejos del mundo contemporáneo.

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Por más de dos décadas, Catalina Gómez Ángel ha narrado los conflictos en Irak, Siria, Líbano, Afganistán, Palestina y Ucrania, trayectoria por la cual recibirá el 24 de julio el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026 en Bogotá, Colombia.

“Para mí fue una gran sorpresa y me parece una gran responsabilidad con las nuevas generaciones, porque creo que sí tenemos que entender la necesidad de contar el mundo, más allá de nuestras fronteras, de esta parte del mundo”, señala a MILENIO la periodista colombiana que participa en la edición 14 del Festival Gabo.

​La Fundación Gabo decidió otorgarle el galardón a la reportera “por su valentía, independencia y rigor narrativo al cubrir algunos de los conflictos más complejos del mundo contemporáneo desde una mirada latinoamericana que pone a las víctimas y a la experiencia humana en el centro de la historia”.

“Gabriel García Márquez defendía la figura del reportero como persona o el cronista, el que va hasta el lugar, que intenta comprender para luego contar, el que trata de descubrir quiénes son esas personas detrás. Es obviamente lo que él nos enseñó y lo que hacemos los corresponsales: gente que trata de leer e interpretar sociedades donde cubrimos”.

Gómez Ángel (Pereira, Colombia, 1972) asegura que desde joven siempre quiso ser periodista y andar de un lado a otro; le gustaban los deportes y le apasionaba la figura del corresponsal, que dista mucho de lo que muestran en el cine o en series de televisión.

“El periodismo de guerra no tiene nada de romántico. Tiene aventura, claro, peligro, pero lo que muestran las películas es toda una romantización de un oficio que lo que tiene básicamente es logística, mucha preparación detrás, frustraciones, cancelaciones y permisos que no llegan. Porque la guerra es como la vida, no puedes planearla; entonces, este oficio tampoco se puede planear en lo que te proponen. Sí, es una gran aventura, pero es un periodismo como cualquier otro, donde hay que trabajar rápido, tener muy claro qué se va a buscar, mirar mucho más que preguntar y contarlo”.

Para la reconocida periodista, los números han dejado de tener un significado: “En Colombia y México se convirtieron en parte de nuestra cotidianidad, tristemente, sin realmente entender quiénes son esas personas que están detrás. Y lo mismo pasa en una guerra. Te dicen que hay 50 mil soldados muertos, pero ¿quiénes son esos soldados? ¿Quién es esa gente que realmente ha tenido que tomar un arma? Es entender esas sociedades, cómo se transforman y cómo las afectan. 

Eso es lo que crea puntos en común, encontrar qué tenemos en común un iraní, un ucraniano, un iraquí, un mexicano o un colombiano: todas las historias personales que hay detrás, más allá de que el contexto sea diferente”.

Catalina Gómez Ángel se ha abierto camino en un entorno donde predominaban los hombres, pero comenta que esto ha cambiado.

“Es un medio que se sigue pensando que es de hombres, pero es cada vez más femenino. En las últimas guerras o en Ucrania, somos como el 60 o 65 por ciento las mujeres. Y hay una cosa: las mujeres nos quedamos mucho más tiempo o volvemos con mucha más frecuencia, no solo cuando hay un pico en la noticia, porque sentimos que la historia es demasiado fuerte y hay que continuar contándola”.

Y agrega que “ser freelance en zonas de conflicto es un reto muy duro. He sido independiente, pero he tenido clientes fijos; son un respaldo. Pero vivimos de meterle moneditas al marranito: tenemos que escribir un artículo, hacer radio y televisión. Pero está la angustia de que la historia salga, que se concrete para poder venderla, recuperar el dinero y la inversión.

 En una guerra, si te cancelan una historia a último minuto, nadie te va a responder por eso. Esto le suma una cantidad de estrés y angustia que hace que en muchos momentos mucha gente deje de hacer este oficio porque no da una rentabilidad, no de ser rica, pero no perder el dinero que invertiste”.

Aunque en un inicio la entrevistada no contemplaba cubrir el conflicto en Ucrania, el destino la llevó al lugar.

“Cuando la guerra a gran escala empieza en 2022, yo dije: ‘Esta no es mi guerra’, porque estaba muy enfocada en Siria e Irak. Pero tiempo después, me fui con una amiga periodista. Yo no sabía de política de Europa Oriental, pero sí sé de historias humanas y de las consecuencias de la guerra en cualquier ser humano. Nos fuimos y así empezó una historia que va para casi cinco años; paso la mitad de mi tiempo allá, tengo un apartamento en Kiev y parte de mi vida se quedó ahí y espero estar con ellos mucho tiempo más”.

Una de las experiencias más fuertes de su carrera ocurrió en ese país, al sobrevivir a un ataque de misil en el que falleció la escritora Victoria Amelina.

“Estábamos cenando en una pizzería en la ciudad de Kramatorsk cuando cayó el misil y murió días después Victoria. Cuando tú cubres este tipo de oficios, estás consciente de que cualquier cosa puede pasar y que no te va a pasar, pero nunca estás preparado para que alguien a tu lado muera. Tuve la gran fortuna de contar con el apoyo de una psicóloga mexicana experta en traumas de conflicto. Acepté que en esos casos hay que pedir ayuda; yo quería seguir haciendo mi trabajo y no quedarme destruida por esa historia. Es algo que voy a llevar toda la vida conmigo, pero hay que aprender a convivir con esa tristeza”.

—¿Te consideras una mujer valiente?

Sí, no me considero una mujer cobarde porque soy capaz de muchas cosas, pero no me siento valiente por ir a un frente de batalla. Me siento valiente porque he logrado tomar decisiones y mantener la perseverancia de seguir haciendo mi trabajo a pesar de los problemas. Pero los valientes son la gente que está sufriendo todos los días, que lo ha perdido todo, no tiene casa o perdió a su gente. Las mujeres que se tienen que levantar a cuidar niños y buscar cómo rehacer su vida: ellos sí son gente valiente.

—¿Le temes a la muerte?

Posiblemente en el momento en que esté, sí, pero no es algo en lo que pienso. En Kramatorsk pensé que había muerto tras el misil; lo escuché silbando, me agaché y pensé en mi mamá fallecida; fue muy duro. Hay momentos de sustos, miedo y de proteger mi vida; … Pero yo sigo haciendo mi trabajo.

PCL

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Vicente Gutiérrez
  • Vicente Gutiérrez
  • vicente.gutierrez@milenio.com
  • Periodista desde hace 25 años y especialista en temas culturales, la industria del entretenimiento y cinematográfica. Por su experiencia y conocimiento, también ha participado en temas de política y de negocios. Es reportero de cultura en Milenio y locutor en “La Taquilla”, programa de Radio Fórmula 104.1 FM.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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