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Miércoles , 24.04.2019 / 16:08 Hoy

Capacidad de razonar nos hizo el peor depredador: experta

“En lugar de encontrar paz en las normas sociales que dicta la ética, creamos un mundo violento, como jamás se había visto”, afirma Paulina Rivero Weber.

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Al participar en la cuarta Conferencia Internacional Minding Animals, la académica de la UNAM Paulina Rivero Weber señaló que “nuestra capacidad de razonar nos alejó de sentir, hasta convertirnos en el peor depredador del planeta y sus habitantes, en el más cruel de los asesinos para con nuestra propia especie y para las demás”.

En la conferencia, organizada por primera vez en México, la académica de la Facultad de Filosofía y Letras agregó que “en lugar de encontrar paz en las normas sociales que dicta la razón ética, hemos creado un mundo violento, como jamás se había visto”, situación que a su juicio ocasiona depauperación del mundo, la extinción masiva de especies e inseguridad, tanto de humanos como del resto de los seres vivos del planeta.

Diferencia importante

Al impartir la conferencia magistral titulada “Violencia, humanismo y zooética”, Rivero Weber aclaró que la agresión es una conducta natural en los animales (incluido el humano) para defenderse y sobrevivir, pero es totalmente diferente a la violencia. “Es decir, cuando un animal agrede no mata, lucha para ahuyentar al contrincante. Eso lo fundamentó el etólogo austriaco Konrad Lorenz: la violencia no tiene sentido, no responde a ningún instinto”, especificó.

“Por medio de vallas y redes en los océanos hemos detenido la migración de cientos de especies, y exterminamos millones de especímenes a la vez que acabamos con el lecho marino. Con murallas en vastas extensiones del planeta hemos bloqueado caminos que nos llevan a creernos dueños del mundo entero”, reprochó la filósofa.

De acuerdo con Rivero Weber, se piensa que esta situación es una consecuencia occidental, pero “la realidad es que el empoderamiento del ser humano viene desde antes de la filosofía. Creo que Lorenz lo hizo visible al recordar que el problema radica en que el hombre modificó demasiado rápido sus condiciones de vida y, por lo mismo, la agresión, tanto como otros instintos, se torna en violencia y tiene consecuencias desastrosas”, resaltó.

En el auditorio Alfonso Caso, la filósofa subrayó que la agresión en sí misma no es un mal, aunque cualquier instinto podría tener terribles consecuencias cuando se transforman las condiciones de vida tan rápido.

De acuerdo con la experta, la agresión sin sentido, propia del ser humano, es a lo que debemos llamar violencia, y ésta es resultado del alejamiento de la moral natural (sistema de autocontrol presente en los animales). No contar con los mecanismos adecuados nos lleva a destruir el planeta. La agresión en los animales tiene un sentido: conseguir comida o defenderse, mientras que la violencia indiscriminada en el ser humano no tiene sentido alguno.

“La humanidad no es la cúspide de la evolución, sino una de muchas formas, pero estamos destruyendo al resto”, remarcó, tras destacar que “debemos encontrar la manera de revertir esta tendencia violenta, destructiva y autodestructiva, a través de formas constructivas de agresión; es decir, ritualizarla —tal como lo hacen los animales—. Eso nos evitaría lastimar a otros”.

Por último, planteó que el humanismo es antropocéntrico y valora mucho la dignidad del ser humano, pero olvida a los no humanos. “Mi idea es abandonar el humanismo y adoptar el animalismo, en el cual todos los animales (incluyendo al Homo sapiens) puedan tener la misma dignidad”.

Reflexión: “Todos somos animales”

En exclusiva para MILENIO, Paulina Rivero Weber compartió una reflexión sobre su ponencia en Minding Animals: “Todos somos animales, pero como seres humanos hemos buscado siempre diferenciarnos del resto. El animal político dejó de serlo al encontrar otros que viven en sociedad, y cuando Jane Goodall vio las herramientas empleadas por chimpancés, dijo: ‘¿Homo habilis? Tendrán que proponer otra definición, porque no somos los únicos’.

“Podemos entender mejor quiénes somos si comprendemos a los otros animales. La violencia, problema que apremia al mundo y en especial a México, encuentra una explicación si analizamos la agresividad propia de los animales”, explicó la filósofa.

“Ese congreso se ha llevado a cabo cuatro veces en diferentes países; haberlo traído a México ha sido una oportunidad para que algunas de las mentes más brillantes del planeta reflexionaran las razones por las que debemos ocuparnos de los animales, como la compasión, el equilibrio con el medio ambiente o la preservación.

“Amar y respetar a un animal no garantiza que amemos y respetemos a la humanidad, pero sin duda es una plataforma importantísima que abre la mente y la sensibilidad de las personas al respeto por nuestros hermanos, los animales”, concluyó.

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