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Arte urbano de Latinoamérica cubre las galerías de Moscú

La II Bienal de Arte Callejero reunió a 42 artistas que exponen sus obras en diferentes espacios de la capital rusa.

Un grupo de 42 artistas extranjeros, incluyendo españoles y latinoamericanos, y 26 artistas rusos se presenta en la II Bienal de Arte Callejero, que se celebra en en Moscú hasta el 18 de enero de 2017.

El tema de la Bienal de este año es 'La pared invisible', que hace referencia a las murallas y barreras que rodean, tanto a nivel personal —miedos, limitaciones, angustias—, como a nivel colectivo; las barreras sociales, geográficas y morales.

Uno de los retos de este encuentro, que se realiza en 12 diferentes centros de exposición de Moscú, es trasladar el arte callejero a espacios cerrados, como museos y galerías, lo que ha permitido que los artistas demuestren que el arte callejero también puede ocupar espacios que muchos consideran exclusivos de otras formas artísticas.

Uno de los representantes latinoamericanos es Pablo Benzo, un artista chileno que reside en Berlín desde 2013. Del grafiti y la pintura callejera, se mudó a la pintura al óleo y a la cerámica.

Durante dos semanas estuvo en Moscú preparando su exposición, que consiste en una serie de pinturas en acrílico y esculturas en madera.

En sus propias palabras, estas pinturas son "otra versión" del trabajo que hace en Berlín, donde realiza pinturas al óleo. Las esculturas que presentó fueron la oportunidad de convertir sus lienzos en objetos en tres dimensiones.

"Normalmente pinto objetos. Pero siempre que estoy pintando me imagino que esos objetos son de verdad y siempre había pensado que me gustaría hacerlos en 3D, como una escultura. Así que esta vez, dentro de mi proyecto, tuve la oportunidad de hacer las dos cosas".

Para Pablo, el paso de la calle a los museos o a los espacios cerrados es más que natural, además representa una oportunidad para que el artista se enfrente a sí mismo.

"Los primeros intentos de trasladar el arte callejero a los museos consistían en pintar grafitis en lienzos. Pero era porque había poca experiencia y la gente no sabía cómo cambiar la perspectiva”, comenta.

De Argentina se presentan los artistas Orilo Blandini y Pablo Manzelli (Chu), quienes conforman el colectivo Doma, el cual lleva trabajando ya 17 años.

Su trabajo para la Bienal —una mesa de tenis de varios metros de largo, en la que aparece un mapamundi dividido por una malla entramada— es una de las obras más populares entre los visitantes de la exposición.

"Nuestro trabajo es más político que conceptual, a diferencia de otros trabajos de la Bienal, que se centran más en el contenido estético", asegura Orilo.

Los artistas, con sus diferentes estilos, sueños, ambiciones y obras, tienen algo en común: una relación especial con Moscú, la capital rusa.

"Acá todo es gigantesco —cuenta con humor Pablo Benzo—, las estaciones del metro son enormes. En las escaleras uno puede inventar algo, mientras está esperando llegar abajo o arriba. De hecho, el título de una de mis obras para la Bienal es Reflexiones en una escalera del metro".

Los artistas también se han dejado asombrar por el paisaje moscovita. "Me ha sorprendido la arquitectura y el cuidado de la misma: no importa el estilo que sea, clásico o moderno, tienen cuidado de todos los detalles", explica Mario Mankey, quien dejó su firma también en uno de los muros de la ciudad.


ASS

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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