Cultura

Annie Leibovitz captura esencia del Mundial

El Museo Nacional de Antropología exhibirá a partir de este 9 de junio las series que la fotógrafa realizó para las copas del mundo de 1986 y 2026.

Annie Leibovitz (1949), la leyenda de la fotografía, llegó a México con una cámara y con la certeza de que la imagen es “la forma de recorrer el mundo con un objetivo”. Esa convicción la llevó en 1986 y en 2026 a transformar el futbol en una puerta hacia las historias, los paisajes y las identidades que definen a México.

El Museo Nacional de Antropología reúne esa mirada en la exposición Annie Leibovitz y México 1986-2026, que abre este martes 9 de junio e incluye las imágenes que hizo para el Mundial de ese año y fotografías nuevas para el actual.

En uno de los recintos culturales más importantes del mundo, como el Museo Nacional de Antropología, “tendremos a la fotógrafa más reconocida de este planeta. Ella hizo las fotografías oficiales del Mundial de 1986, por lo que se le buscó nuevamente para que hiciera las fotografías de 2026”, dice Estefanía Padilla Maqueo, directora de marketing de Host City Ciudad de México.

Padilla comenta a MILENIO que “se presentan fotografías nuevas con futbolistas de este Mundial con la intención de replicar lo que se hizo hace 40 años y exhibir ese trabajo en el museo más emblemático de este país”.

Parte de la nueva obra de Leibovitz dialoga con el pasado arqueológico de México y con las comunidades que viven el futbol como ritual cotidiano.

La serie de carteles que Leibovitz produjo para México 86 marcó un hito, por primera vez se confió a una fotógrafa la publicidad oficial del torneo. En esas imágenes aparecen modelos con un balón frente a los escenarios monumentales de Chichén Itzá, Tula, Kabah y Teotihuacan. La fotógrafa logró conjugar el gesto deportivo con una iconografía ancestral. Las fotografías son propuestas visuales que sitúan al futbol en un paisaje cultural profundo, donde el balón se vuelve emblema y los monumentos arqueológicos parecen testigos.

La muestra en el Museo Nacional de Antropología integra esas icónicas imágenes de 1986 con una nueva serie que Leibovitz realizó en 2026 tras recorrer diversas comunidades mexicanas. El resultado es una narración visual amplia, de la monumentalidad simbólica a la intimidad de los retratos, de la publicidad a la crónica social. Destaca la imagen de Obed Vargas, en Texopantitla, Xochimilco, capturada en este año.

Para Leibovitz, la clave está en la inmersión: “Para hacer una buena foto, tienes que estar muy metida en el tema, imbuirte. La mejor foto está a tu alrededor. Es como convertirte en parte de ella”.

La exposición en Antropología, organizada en colaboración con Fundación Televisa, Fundación Coppel y Fundación Diez Morodo, forma parte del corredor cultural impulsado por Host City Ciudad de México y se suma a actividades en 17 museos de la capital.

Ver reunidas las series de 1986 y 2026 permite observar no sólo la evolución estética de Leibovitz, sino también cómo cambian las narrativas de identidad en torno al futbol, de la monumentalidad simbólica a la atención por las voces locales, de la propaganda al testimonio.

El recinto exhibirá a partir de este 9 de junio las series que la fotógrafa realizó para las copas del mundo de 1986 y 2026.
La serie de México 86 marcó un hito pues por primera vez se confió a una fotógrafa la publicidad oficial del torneo. (Ariana Pérez)


En el documental una vida a través de la cámara, Leibovitz explica su método: “Uno tiene que formar parte de lo que sucede. Hacer todo lo que ellos hacen, luego puede estar ahí fundirte con el ambiente y sacar todas las fotos que quieras”.

Su nueva exposición es una invitación a leer la historia reciente de México a través de la lente de una de las fotógrafas más influyentes de este siglo. Allí están la técnica y la fama, así como la voluntad de contar: “La fotografía fue para mí algo muy familiar”, ha dicho Leibovitz, y esa familiaridad es la que convierte sus obras en puentes entre el espectador y lo que ella mira.

Un vistazo a su trayectoria

Para entender la obra de la fotógrafa hay que revisar el documental Annie Leibovitz, una vida a través de la cámara, dirigido y producido por Barbara Leibovitz. El filme recorre su trayectoria, desde sus orígenes en Waterbury, Connecticut, hasta su consagración internacional, con testimonios de figuras que avalan su influencia.

En el filme Mick Jagger sostiene que Annie “se ha convertido en la fotógrafa de Estados Unidos por excelencia”, reconocimiento público que subraya su alcance en la cultura visual contemporánea.

Hillary Clinton, recordando la capacidad de Leibovitz para humanizar a sus retratados, dice que la artista “es conocida por fotografiar a famosos, capturar el carácter, la actitud, la ingenuidad de la persona y al mismo tiempo humanizarla”.

Esos juicios además de celebrar su técnica, subrayan su talento para crear empatía con personajes que, de otra forma, podrían quedar reducidos a su celebridad.

La vida de Leibovitz, quien también aparece como madre amorosa y pareja de la escritora Susan Sontag, está representada en el documental con escenas de su trabajo y confesiones íntimas, ofreciendo claves para entender su obra.

Ella misma ha dicho que su familia, por el trabajo de su papá, cambiaba de residencia de manera constante: “Prácticamente vivía en un coche. Cuando te crías así es fácil convertirse en artista, parecía que veíamos al mundo en cuadrado en el marco de la ventanilla, esa era nuestra visión del mundo”. Esa anécdota explica una forma de mirar que privilegia el encuadre cuidado y la capacidad de hallar imágenes en situaciones adversas.

También relata la fascinación inicial que tuvo con la fotografía la obra de Henri Cartier-Bresson con el libro The World of Henri Cartier-Bresson debido a que le abrió la posibilidad de pensar que podía “correr el mundo” con una cámara, un descubrimiento que, según cuenta, cambió su vida.

Formada en el Instituto de Artes de San Francisco y con experiencias tempranas junto a Ralph Gibson, Leibovitz encontró en revistas como Rolling Stone y Vanity Fair un campo de experimentación.

Trabajó con celebridades como y John Lennon, a quien fotografió horas antes de que fuera asesinado, logró un testimonio único al capturarlo en posición fetal al lado de Yoko Ono.

Con sus retratos que combinan teatralidad y verdad logró compartir la esencia de Mick Jagger, Mikhail Baryshnikov, Salma Hayek, Michael Jackson, Isabell II, Serena Williams y Demi Moore, a quien fotografió desnuda en uno de sus embarazos, lo que implicó un salto de la actriz a la fama porque Leibovitz estaba segura de que crearía una obra de arte.

En palabras recogidas para el documental, Leibovitz afirma: “Lo observo todo. Mire en donde mire veo fotos y forman parte de mi trabajo y de mi vida. No tengo dos vidas, son la misma”. Esa frase sintetiza una vida dedicada a la imagen, sin separación entre lo vivido y lo registrado.

Los reconocimientos a lo largo de su carrera son numerosos: la Biblioteca del Congreso la declaró Leyenda Viviente en 2003; ha expuesto en el MoMA, el Brooklyn Museum y Los Ángeles County Museum of Art. Ha recibido distinciones como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (2013).

BSMM

Google news logo
Síguenos en
Leticia Sánchez Medel
  • Leticia Sánchez Medel
  • letymedel@yahoo.com.mx
  • Reportera cultural, cursó la maestría en Periodismo Político, es autora de tres libros sobre la historia inédita del Cervantino.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.