Cultura

Andrew Bird: cómo el dolor creativo de The Mysterious Production of Eggs renace en formato sinfónico

Andrew Bird regresa al Esperanza Iris, esta vez con una orquesta de 50 músicos y un álbum de más de 20 años de antiguedad que lejos de la nostalgia, es un proyecto muy vivo que el músico presenta en un arreglo frondoso y romántico.

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Más de dos décadas después de recluirse en un granero para procesar la infancia y la presión social posterior al 11 de septiembre, el músico Andrew Bird regresa a México para revivir su álbum más complejo e introspectivo.

Lejos de la energía “punk new wave” e improvisada de sus inicios, esta vez lo hace acompañado por The Love Academy Orchestra, una orquesta de 50 músicos en escena para reinterpretar de principio a fin The Mysterious Production of Eggs, demostrando cómo un proceso creativo doloroso y frustrante terminó convirtiéndose en una obra sinfónica atemporal.


— ¿Qué hizo a este álbum tan importante para ti y por qué decidiste volver a él ahora?


Bueno, este álbum fue definitivamente el más difícil de hacer y tomó muchos, muchos años y varios intentos fallidos para lograrlo. Es en cierto modo, creo, no un álbum concepto, pero muy claramente la mayoría de las canciones tratan sobre cosas de mi infancia, sobre las instituciones, la imaginación infantil y todas estas cosas que estaba procesando y desempacando... muchas cosas que no creo que hubiera tenido el espacio para explorar si no me hubiera aislado durante tanto tiempo en este granero en el que estaba viviendo.

Y ahora que vuelvo a él después de 20 años —realmente 23 o 24 años ahora—, sí, todas las canciones todavía se sienten muy frescas y no parecen tener 24 años. Creo que es uno de los álbumes más importantes que he hecho.

— Cuando escuchas este álbum hoy, ¿qué se siente diferente ahora en comparación con cuando lo hiciste?


Cuando lo hice y subí al escenario por primera vez después de terminarlo, tenía una mentalidad muy diferente, más combativa e improvisada de “lo que funcione” por lo general tocaba solo o con un baterista y los shows eran de muy alta energía.

Estaba viendo un video de un show en París y parecía tener casi esa energía agitada tipo new wave o punk. No me preocupaba por recrear el álbum exactamente, los shows tenían una energía salvaje.

Ahora, por supuesto, estoy tocando con una orquesta y es una energía totalmente diferente.

Aún trato de llevar esa alta energía a la situación con la orquesta, pero estas presentaciones son mucho más fieles al álbum. Lo que cambia es que cantar con una orquesta es muy distinto: mi voz se convierte en parte de la orquesta y tiene que sobresalir por encima de ella, lo que exige una forma diferente de cantar. Reflexionando sobre las canciones y tocando el álbum completo en la presentación... eso nunca había pasado antes.

Cuando escuché este álbum para prepararme para los shows me dije: “vaya, hay muchísimos detalles y capas de los que me había olvidado”; Con la orquesta podemos realizar todo el conjunto, pero es una energía muy diferente a la de hace 20 años.

—¿Cómo trabajas con tantos músicos en el escenario? 


Andrew Bird: Sí. Bueno, cada show es diferente. Son 50 personas, 50 desconocidos en cada show con los que tienes que construir un concierto desde cero. Es mucho trabajo; el día del show requiere un esfuerzo tremendo. Estoy ahí arriba practicando con ellos, cantando, pero también escuchando para ver qué funciona y qué no, y luego tenemos que corregir lo que no funciona sin detenernos.

Es salvaje. Básicamente trabajamos con los percusionistas, el piano y el arpa para asegurarnos de que formen la sección rítmica. En muchos proyectos de fusión de este tipo, los cantautores o bandas suelen tocar su repertorio con pantallas de plástico que los separan de la orquesta. Aquí yo estoy dentro de la orquesta, como un solista tocando un concierto, pero cantando mis canciones. Me gusta abordarlo de esa manera.

El mayor desafío es lograr que 50 personas adquieran el ritmo (groove). Estas canciones son polirrítmicas y tienen que sonar potentes y con ritmo. Eso es lo que intentas extraer de 50 personas: hacer que toquen juntas y suenen como si estuvieran chasqueando los dedos al mismo tiempo. Pero funciona, ha sido realmente bueno.

— ¿En estos arreglos del álbum te hizo sentir más placer o incomodidad mientras lo realizabas?


La creación del álbum no fue placentera en su mayor parte. Fue increíblemente frustrante. Lo que aprendí con este álbum es que puedes tener los planes mejor trazados y, si todo sale según lo planeado, eso no significa necesariamente un éxito.

De hecho, he aprendido que quieres que las cosas no salgan según lo planeado para sorprenderte y deleitarte con lo que sucede. Con este álbum tenía un plan, me mantuve en él, pero ya me había movido creativamente para cuando lo estaba grabando. Por eso tuve que tirarlo a la basura dos veces: porque no podía adaptarme lo suficientemente rápido.

Primero intenté hacer el álbum, no funcionó, y luego fui e hice "Weather Systems" porque ahí era hacia donde iba mi nueva dirección, un enfoque más textural y ambiental para escribir canciones, en lugar de un enfoque muy denso donde intentaba meter demasiadas ideas.

Así que fui e hice un disco completamente diferente y luego regresé e intenté hacer este de nuevo. Pero estas canciones eran más como del "Álbum Blanco", eran como canciones de los Beatles, de alta producción.

Así que ese enfoque tampoco funcionó. Seguí intentándolo y fallando en hacerlo bien. Finalmente, al tercer intento lo logré, pero estaba muy desalentado en ese momento; no sabía qué estaba haciendo mal, aunque seguí trabajando en ello.


— ¿Qué quieres que la gente entienda o sienta sobre este álbum hoy en día?


Vaya. ¿Qué quiero que la gente entienda o sienta sobre este álbum hoy? En algunos aspectos, hay temas como Tables and Chairs que hablan mucho sobre las presiones sobre los niños para conformarse... Me gusta mantenerlo como algo vivo, no como un proyecto nostálgico.

Algunas personas han señalado, y yo también lo he sentido, que todavía hay una inocencia en el álbum y también que vino de una época posiblemente más inocente. Salió a raíz del 11 de septiembre, y esa es parte de la razón por la que me retiré de la ciudad y del mundo y me aislé.

Si tuviera que re estructurarlo como un consejo para un artista joven: a veces tienes que ponerte en un vacío, en un lugar aislado y tranquilo, para descubrir qué está sucediendo realmente dentro de ti. 

Si eres una persona observadora o un artista, estás absorbiendo constantemente el mundo a tu alrededor. En una ciudad activa estás absorbiendo todo el tiempo, es abrumador, lo procesas y sale de ti. Pero si te pones en un vacío por un tiempo y guardas todas tus influencias, descubres lo que realmente hay dentro de ti.

A veces necesitas reducir la velocidad para descifrar lo que realmente estás pensando. No sé si eso responde a tu pregunta, pero por eso este álbum es importante para mí hoy.


— ¿Qué podemos esperar de estos shows en México?


Bueno, el tema del show es muy claro: obviamente The Mysterious Production of Eggs, Lado A, Lado B, el álbum completo, cada compás. Y cuando eso termina, también tenemos algunas piezas sorpresa, incluyendo una obra de Ravel que involucra silbidos, lo cual es muy divertido de hacer y le da a la orquesta la oportunidad de interpretar algo de su propio repertorio. Luego hacemos un par de piezas arregladas para orquesta que no son del álbum y al final toco un poco en solo.

Es un arreglo muy frondoso y romántico; la orquesta le aporta un drama romántico, casi operístico. Honestamente, encuentro que muchos shows de fusión con orquesta son insatisfactorios o aburridos, y prometo que este no es así.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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