Cultura

Amarga Navidad

Para enfrentar la recurrente depresión de estos días, un remedio es acercarse a canciones que tratan la Navidad del lado de la desesperanza y la cruda realidad.

Aunque el mercado quiera ahogarnos con versiones (y perversiones) de los villancicos con la idea de levantar el espíritu, la Navidad también da para alimentar la tristeza. No solo el amor vive en las canciones navideñas, también las habitan la decepción, la desesperanza la amargura y otros estados depresivos.

¿Alguien puede pensar en Santa Claus y su risa —jo, jo, jo— cuando, como Rigor Tovar, se vive en carne propia lo que dice su “Triste Navidad”? ¿Dónde estará mi amor / esta noche de paz de nuestro Redentor?/ Qué triste se ve mi arbolito / el heno que cuelga son lágrimas tristes / y llora porque tú te fuiste”.

Los Yonics también han volcado sus deseos de recuperar el amor perdido en la pieza “En esta Navidad” (otra, no la de Rigo). En la letra, que denota el estado de ánimo de quien la transcribió, dejamos las faltas de ortografía para respetar el dolor ajeno: Ya vez hace un año ya / y mi amor sigue igual por ti / ya vez una vez mas / a punto estamos de celebrar la Navidad // saves que.. / te deceo en verdad / para volver de nuevo a ser feliz / que tu.. / con tu linda precencia / regreses nuevamente a mi / regresa corazon / regresa / en esta navidad regresa.

Mientras el amor regresa, vayamos con Los Fugitivos y su “Triste Navidad” (no es la misma de Rigo), al parecer dedicada a los migrantes: Cómo extraño a mis padres y mis hermanos, / a mis cuates, que tanta alegría han puesto en mi corazón, / aunque rodeado de gente que me quiere, me siento tan solo, / tan triste, tan triste en esta Navidad.

Hasta alguien como Dean Martin, que desbordaba alegría y alcohol por los poros, entonaba “The Christmas Blues”: Que todos tus días sean felices / tus fiestas llenas de alegría, / pero hasta enero / yo voy a desaparecer./ Oh, puede que Santa te haya traído estrellas en tus zapatos, / pero Santa solo me trajo el blues.

¿Quién es Santa, realmente?, se preguntarán. La respuesta está en “I Saw “Mommy Kissing Santa Claus”, canción que han cantado de Jimmy Boyd a Amy Winehouse. Vi a mami besando a Santa Claus / debajo del muérdago. / No me vio arrastrarme / por las escaleras para echar un ojo; / ella pensó que yo estaba acurrucado / en mi recámara durmiendo. / Luego vi a mami acariciarle a Santa Claus / su barba tan blanca como la nieve./ Oh, hubiera sido cosa de risa / si papi hubiera visto / a mamá besando a Santa Claus, canta la voz del mirón.

(Por respeto a nuestros lectores, sobre todo menores de edad, no incluimos la letra de la versión de la banda sueca Onkel Kantel, en la que es papi quien recibe—gulp— no un beso de Santa Claus, sino algo más explícito…)

A lo mejor ese mismo papá, traumado, aparece en la canción “Please Daddy Don’t Get Drunk This Christmas”, donde con sabor campirano John Denver suplica: Por favor, papi, no te emborraches esta Navidad, no quiero ver llorar a mamá/ Hace un año, cuando tenía solo siete años, ahora ya casi tengo ocho, como puedes ver / Llegaste a casa a las once y cuarto y te caíste en el árbol de Navidad.

Tan conmovedora como tétrica es “Ringing the Bells for Jim”, de Johnny Cash, la historia de una pequeña que está perdiendo a su hermano: Lo siento si estoy llorando, pero mi hermano Jim se muere / así que toco las campanas para Jim / Por favor, padre, rece por él esta Navidad /está enfermo y con muchos dolores / Todos los doctores dicen que se irá cualquier día / así que debo de tocar las campanas para él.

Y si el año le pintó mal en cuestión de amores, no olvide la canción de José Alfredo Jiménez, “Amarga Navidad”. Contrate un mariachi y con voz templada cántele al amado o amada: Diciembre me gustó pa’ que te vayas / que sea tu cruel adiós mi Navidad / No quiero comenzar el año nuevo / con este mismo amor que me hace tanto mal.

***

La tristeza pega más en esta época

Si la tristeza pega en esta época parece pegar dos veces. Hasta los blueseros más rudos se doblegan, como Sonny Boy Williamson al cantar “Christmas Without Santa Claus”, tema de Victoria Spivey, una de las primeras blueseras: Bueno, Santa Claus / Quiero que le traigas muchos juguetes a mi nena / Sé que mi nena se quiere divertir / con otras muchachitas y muchachitos.

Hasta el corazonsote del Oso Bob Hite, cantante de Canned Heat, se tambaleaba al interpretar “Christmas Blues”; Es temporada de Navidad, niña hermosa/ pero está lloviendo en mi corazón / Tú sabes, la nieve está cayendo, niña hermosa / ¿Por qué debemos estar tan separados?

Puede que escuchar un buen blues sea una buena medicina para curar los males del espíritu, pero antes verifique que no padezca algo que los médicos estadunidenses denominan precisamente el Blues de Navidad, cuyos síntomas son parecidos a los de la depresión: cambios de apetito, dolores de cabeza, problemas para dormir, agitación, sentimientos de culpa y falta de interés en los amigos, la comida, los pasatiempos y el sexo… Un momento, ¿qué, eso no es normal?

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Xavier Quirarte
  • Xavier Quirarte
  • xavierquirartenuevo@gmail.com
  • Es autor de Ensayos de jazz y literatura (Editorial Doble A), es coautor de Por amor al sax y John Coltrane. Periodista especializado en jazz, rock y música contemporánea, sus textos han aparecido en los periódicos El Nacional, La Crónica y Milenio, y en revistas como Casa del Tiempo, Rock y Pop, Sólo Jazz & Blues, Círculo Mixup, La Mosca en la Pared, Cine Premier, Dos Filos, Sacbé y otras
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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