Las recientes lluvias y la falta de mantenimiento provocaron el colapso del recubrimiento en la Biblioteca Felipe Guerra Castro, “La Ciudadela, que al interior resguarda el primer mural que realizó el pintor Guillermo Ceniceros en Monterrey.
Ubicado en las calles de Benito Juárez y Santiago Tapia, el inmueble luce en la parte superior los cañones con los que se defendió a la ciudad en la Invasión Norteamericana de 1846.
Debido a las precipitaciones recientes, la piedra laja que recubre la fachada principal de la biblioteca se desprendió, colapsando hacia la banqueta.
Sin embargo, el daño en la ornamentación no es el único. Una visita de inspección realizado por personal del INAH evidenció que el mural de Guillermo Ceniceros, titulado Alegoría a la educación, tiene un 35 por ciento de deterioro.
Benjamín Valdez Fernández, coordinador de proyectos, comentó que la humedad de la torre se está filtrando al mural, lo que ha ocasionado la pérdida del material pictórico.
Además, la construcción central de La Ciudadela presenta tres grietas, lo que hace suponer el movimiento de la construcción.
Destacó que desde la década de los 90 del siglo pasado se ha advertido por la pérdida del mural, y si bien se ha impermeabilizado el inmueble no se ha dado una intervención efectiva en el sitio.
La obra Alegoría a la educación ha sido declarado por el propio Ceniceros como el primer mural que pintó en su carrera, una pieza que realizó en 1962 tras ganar un concurso promovido por el municipio de Monterrey.
El propio artista, en visita a la ciudad en marzo, destacó que el mural requiere de una intervención especializada.
La biblioteca se construyó sobre el predio donde se ubicó el fortín de la zona norte, donde el Ejército Mexicano contuvo la avanzada de los norteamericanos en la guerra de 1846.