• Regístrate
Estás leyendo: Alberto Manguel: moverse con nuestros libros
Comparte esta noticia
Domingo , 24.03.2019 / 13:46 Hoy

Alberto Manguel: moverse con nuestros libros

Los que crecimos con los libros al lado cargamos con ellos a todas partes; son, al momento de la mudanza, nuestro gran y en ocasiones único menaje.

Publicidad
Publicidad

Llegado el momento, todos recogemos nuestros libros. Desmontamos la biblioteca. Levantamos el campamento que nos ha acogido con grandes ideas; apagamos la fogata que nos ha dado calor, perspectiva, valores y consuelo; o que nos ha hecho soñar y vislumbrar nuevos mundos, más allá de las miserias de éste o de la soledad. Así es como los opúsculos más diversos terminan metidos en cajas, maletas y a veces en contenedores.

Muchos acontecimientos, felices o ingratos son el telón de fondo para la migración ordenada o caótica de una biblioteca. A veces es la muerte de un ser querido, la noticia de un traslado de trabajo y residencia, un divorcio o el mero cambio de domicilio. En todo caso, siempre es una circunstancia especial la que nos orilla a movernos hacia otro lugar o país con decenas, cientos o miles de libros.

TE RECOMENDAMOS: La fábula de Ray Loriga

No tiene remedio. Mientras algunos creen que esta situación es una incomodidad prehistórica, innecesaria —diríase— en tiempos digitales donde es posible almacenar miles de libros en un dispositivo electrónico, los que crecimos con los libros al lado (literalmente, con su polvo, olor y textura) cargamos con ellos a todas partes. Son, al momento de la mudanza, nuestro gran y en ocasiones único menaje.

[OBJECT]Cada libro es como una etiqueta que hemos adherido a nuestra existencia. Es la edición que acompaña un momento de nuestras vidas que ya nunca olvidaremos porque su título, la ocasión en que lo adquirimos, sus primeras líneas o la dedicatoria que alcanzó, nos lo van a recordar siempre.

Esta experiencia reporta muchas emociones y reflexiones. Acerca de ellas, Alberto Manguel, gran explorador del libro, la lectura y sus contornos, nos acaba de obsequiar Mientras embalo mi biblioteca. Una elegía y diez digresiones, donde recorre, con toda erudición, muchas de las sensaciones que conlleva embalar (y también desembalar) una biblioteca.

Alberto Manguel ya nos ha brindado una fascinante historia de la lectura, otra —personalísima— de la curiosidad y muchos más textos en los que ha volcado toda su pasión por el libro, ese artefacto civilizatorio que a pesar de todas las profecías tecnológicas que advierten su desaparición nos sigue acompañando.

Manguel, quien nos ha mostrado a lo largo de los años el canon que configuran sus preferencias literarias, sabe que la historia de la lectura no tiene fin, que cada palabra, cada capítulo permanecen, como escribí hace no mucho, siendo mundos inagotables. Si alguna vez Alberto Manguel prestó sus ojos a Borges, hay que reconocer que otro tanto ha hecho al presentarnos una parte de la riqueza de sus lecturas. En igual sentido, ha dado comienzo a muchas otras historias que solo nosotros, ante los libros, podemos continuar.

Pero para que continúen hay que llevar los libros con nosotros, y antes hay que disponerlos para viajar o para ser trasladados a otro ámbito; recorrer su historia —la nuestra— una vez más; decidir cuáles van y en qué lugar lo harán, porque no siempre van todos. A veces sobreviene una depuración triste, pero necesaria, unos van a las cajas y otros simplemente se quedan porque ya no es posible llevarlos.

Por otra parte, como bien lo dice Manguel, “si desembalar una biblioteca es un acto salvaje de renacimiento, embalarla es como darle una cuidada sepultura antes del juicio aparentemente final. En lugar de las columnas bulliciosas de libros resucitados a los que se les otorgará un lugar de acuerdo con virtudes privadas y vicios caprichosos, sus grupos se establecen en una anónima tumba común que transforma su mundo, haciéndolo pasar de la estentórea bidimensionalidad de un estante a las tres dimensiones de una caja”.

La historia de cómo disponemos el viaje de nuestros libros a otros destinos es siempre personal. Alberto Manguel nos ha contado la suya en este libro maravilloso por el que desfilan gigantes de la literatura lo mismo que anécdotas deliciosas.

Otra mirada original, llena de lucidez y sabiduría, en torno de los libros. No queda sino agradecérselo.


ASS

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.