Después de lavar el cabello, muchas personas pasan directamente del shampoo al enjuague y consideran que el acondicionador es un producto opcional para conseguir mayor suavidad. Sin embargo, ¿qué ocurre con la fibra capilar cuando se omite de manera habitual?
El shampoo tiene como función principal limpiar el cuero cabelludo y retirar grasa, residuos y acumulación de productos, pero el cabello también puede quedar más difícil de manejar después del lavado.
La American Academy of Dermatology (AAD) recomienda utilizar acondicionador después de cada shampoo porque hidrata, facilita el desenredado y hace que el cabello sea más manejable.
El acondicionador reduce la fricción del cabello
La razón está en la estructura de la fibra capilar. La capa externa del cabello, llamada cutícula, está formada por pequeñas escamas superpuestas. Cuando esa superficie está dañada o pierde parte de su protección natural, aumenta la fricción entre las fibras y el cabello puede enredarse con mayor facilidad.
Los acondicionadores contienen sustancias que se adhieren a la superficie del cabello y ayudan a suavizar la cutícula y disminuir la fricción. Una revisión publicada en International Journal of Trichology señala que estos productos también reducen la electricidad estática y facilitan el peinado y desenredado.
Esto es importante porque menos fricción significa menos esfuerzo al peinar, especialmente cuando el cabello está mojado o tiene daños previos.
La AAD incluso incluye saltarse el acondicionador entre los hábitos que pueden favorecer el daño del cabello y recomienda aplicarlo después de cada shampoo. Entre sus principales efectos están:
- Facilita el desenredado y el peinado.
- Reduce la fricción entre las fibras capilares.
- Disminuye la electricidad estática y el frizz.
- Suaviza la superficie de la cutícula.
- Ayuda a reducir la rotura y las puntas abiertas.
- Mejora el brillo y la manejabilidad del cabello.
La AAD también recomienda acondicionador hidratante para cabello frágil o con caída, ya que al recubrir las fibras puede ayudar a reducir la rotura y las puntas abiertas. Esto no significa que el acondicionador trate una causa de caída del cabello: su función está relacionada principalmente con proteger y acondicionar la fibra que ya salió del cuero cabelludo.
¿Dónde debes aplicar el acondicionador?
No todos los cabellos necesitan exactamente la misma cantidad ni la misma distribución. De acuerdo con la AAD, quienes tienen cabello fino o lacio pueden concentrar el producto en las puntas, mientras que las personas con cabello seco o rizado pueden aplicarlo a lo largo de toda la fibra.
También existen acondicionadores sin enjuague (leave-in), que permanecen sobre el cabello y pueden ayudar a reducir frizz, facilitar el desenredado y disminuir la rotura.
Así que el acondicionador no es simplemente un producto para que el cabello quede “más bonito” después del shampoo: su función cosmética tiene una relación directa con la fricción, el desenredado y el cuidado de la fibra capilar.
JCM