El estrés nos agarra desprevenidos en cualquier momento del día y, cuando nos damos cuenta, ya traemos la cabeza a punto de estallar.
La buena noticia es que no necesitas apartar una hora entera ni meterte a una clase de meditación para recuperar la calma; con sólo siete minutos que te regales en la comodidad de tu casa, puedes darle un respiro a tu mente y bajarle dos rayitas a esa tensión.
¿Cómo regular el estrés en 7 minutos?
A veces pensamos que para quitarnos el agobio encima tenemos que cambiar toda nuestra rutina, pero la verdad es que el cuerpo responde rapidísimo a pequeñas señales de auxilio.
No importa si estás a mitad de la jornada de trabajo, cuidando a la familia o simplemente abrumado por la lista de pendientes; estos ejercicios están pensados para aplicarse sin complicaciones y con lo que tienes a la mano en tu propio espacio.
La idea es armar una secuencia rápida que va desde controlar tu respiración hasta soltar el cuerpo y cambiar de enfoque; son pasos muy sencillos que puedes seguir uno tras otro sin presionarte por hacerlo perfecto.
Sin embargo, recuerda que siempre debemos consultar a expertos en salud mental para recibir lo más adecuado para nuestra situación en particular.
Ejercicio 1
- Para empezar los primeros tres minutos, te vas a sentar cómodo y vas a poner a prueba la respiración de caja; inhala despacio por la nariz mientras cuentas cuatro segundos en tu mente y mantén ese aire adentro durante otros cuatro segundos.
- Luego suéltalo poco a poco por la boca en cuatro tiempos y quedate con los pulmones vacíos cuatro segundos más antes de volver a empezar.
- Al llegar al minuto tres, es momento de descongelar los hombros que seguro traes tensos sin darte cuenta; vas a encoger los hombros hacia arriba intentando tocar tus orejas, sostén la fuerza ahí durante cinco segundos y déjalos caer flojitos de un solo golpe.
- Con que hagas esta repetición tres veces vas a sentir cómo se empieza a liberar la carga de la espalda alta.
Ejercicio 2
- Siguiendo en ese mismo bloque para el minuto cuatro, le toca el turno a la mandíbula, que es donde guardamos muchísima tensión casi en automático.
- Separa un poco los dientes para que no estés apretando la mordida y mueve la mandíbula suavemente de un lado a otro.
- Después, inclina la cabeza llevando la oreja derecha hacia el hombro derecho sin forzar, quédate ahí 15 segundos y cambia de lado.
- En el minuto cinco vas a buscar un cambio de sensación física que ayude a reiniciar las alertas de tu cerebro e interumpa el estrés.
- Camina hacia el lavabo y mójate las muñecas o la cara con agua bien fría durante unos treinta segundos.
- Ese toque de agua fresca funciona como un botón de pausa rápido que manda la señal a tu cuerpo de que todo está tranquilo.
Ejercicio 3
- Si en lugar de cansancio lo que sientes es mucha agitación o desesperación atorada en el cuerpo, aprovecha el minuto seis para sacudir las manos.
- Pon los brazos hacia abajo y muévelos con fuerza como si te estuvieras quitando gotas de agua de los dedos.
- Soltar ese exceso de energía de forma física te ayuda a descargar la frustración acumulada en un instante.
Ejercicio 4
- Para cerrar en el minuto siete, vas a aplicar la regla del horizonte para quitar la vista de los problemas o de las pantallas.
- Acércate a una ventana, sal al patio o a la puerta y pon la mirada en el punto más lejano que alcances a ver allá afuera.
- Quédate observando ese punto fijo durante un minuto completo, fijándote únicamente en sus formas o colores para despejar la mente.
No olvides siempre acudir a terapia, o al médico, cuando sientas mucha carga emocional o física.
KVS