La Universidad Nacional Autónoma de México volverá a evaluar a miles de aspirantes que ya fueron admitidos a licenciatura para el ciclo escolar 2026-2027.
Aunque la decisión sorprendió a la comunidad estudiantil, la institución asegura que no se trata de repetir el proceso de admisión, sino de aplicar un examen de control para validar los resultados obtenidos durante la prueba en línea.
La medida llega después de que una comisión técnica detectara anomalías estadísticas e indicios de posibles irregularidades en el primer concurso de ingreso realizado completamente de forma remota, un modelo que la universidad implementó para ampliar el acceso y reducir las barreras geográficas.
Además de definir el futuro de miles de aspirantes, el caso ha colocado a la UNAM en el centro de un debate que también enfrentan universidades de otros países: cómo garantizar la integridad de los exámenes en la era de la inteligencia artificial.
¿Por qué la UNAM decidió volver a evaluar a miles de aspirantes?
La decisión surgió tras el análisis realizado por la Comisión Técnica creada por el rector Leonardo Lomelí, que revisó los resultados obtenidos por 158 mil 727 aspirantes al ciclo escolar 2026-2027.
De acuerdo con el informe, la distribución de los puntajes cambió de manera significativa respecto de los cinco años anteriores. Entre 2021 y 2025, alrededor del 3.5 % de los aspirantes conseguía 100 o más aciertos en el examen de admisión, mientras que en 2026 esa proporción aumentó hasta 16.3 %.
El comportamiento también llamó la atención entre quienes obtuvieron 110 aciertos o más. En procesos anteriores representaban alrededor del 0.9 % de los participantes, pero este año la cifra subió a 5.5 %, un incremento cercano a seis veces.
A estas variaciones estadísticas se sumaron reportes sobre posibles apoyos externos durante la aplicación del examen, casos de presunta suplantación de identidad y el posible uso de herramientas de inteligencia artificial, factores que llevaron a la universidad a reforzar la verificación de los resultados.
Un examen de control para validar resultados, no para repetir el concurso
La UNAM ha insistido en que el examen de control no significa comenzar de nuevo el proceso de admisión ni repetir el concurso para todos los aspirantes.
A diferencia del examen de selección, esta evaluación busca comparar el desempeño de algunos aspirantes en un entorno presencial y supervisado con los resultados obtenidos durante la prueba en línea, con el propósito de confirmar que ambos sean consistentes.
La universidad también aclaró que ser convocado a esta evaluación no representa una acusación de haber cometido alguna irregularidad, ya que el procedimiento está contemplado en la convocatoria del proceso de admisión.
La recomendación de la Comisión Técnica contempla citar a quienes ya habían recibido un aviso de selección y obtuvieron un puntaje igual o superior al mínimo con el que fue posible ingresar entre 2021 y 2026 a la misma carrera, plantel y modalidad.
Tras analizar distintos escenarios, la comisión concluyó que esta alternativa permitía preservar el calendario escolar y evitar que los más de 158 mil aspirantes tuvieran que repetir todo el proceso de admisión mientras continúan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido.
El desafío que la inteligencia artificial plantea a las universidades
El caso de la UNAM ocurre en un contexto en el que la expansión de la inteligencia artificial generativa ha obligado a universidades de todo el mundo a replantear sus mecanismos de evaluación.
Instituciones como Harvard, Stanford y la Universidad de Cambridge han fortalecido el uso de exámenes presenciales y evaluaciones orales para comprobar que los conocimientos demostrados correspondan realmente al estudiante, especialmente después del auge de herramientas como ChatGPT.
En Estados Unidos, incluso, algunos profesores han reportado diferencias importantes entre el desempeño de alumnos en evaluaciones realizadas desde casa y los resultados obtenidos en pruebas presenciales, reabriendo el debate sobre cómo preservar la integridad académica.
Más allá de los resultados del actual proceso de admisión, la decisión de la UNAM podría convertirse en un precedente para otras instituciones de educación superior que buscan aprovechar las ventajas de la digitalización sin comprometer la equidad, la transparencia y la confianza en sus procesos de selección.
Con información de EFE / JCM