Cada 25 de julio, el sonido de los tambores, las máscaras talladas y el choque de los chicotes anuncian que una de las tradiciones más antiguas del occidente mexicano vuelve a tomar las calles, las Jugadas de Tastoanes.
Tonalá, San Juan de Ocotán, Nextipac y otras comunidades del Área Metropolitana de Guadalajara celebran a Santo Santiago Apóstol, una fiesta donde la religión, la historia y la organización comunitaria se entrelazan desde hace casi cinco siglos.
Lejos de ser únicamente una representación folclórica, las Jugadas de Tastoanes conservan un legado que remite a la llegada de los tlaxcaltecas al occidente del país y a la manera en que adoptaron a Santiago como su santo patrono durante la Conquista.
Para el presbítero Tomás de Híjar, historiador y rector del Templo de Santa Teresa, la permanencia de esta tradición refleja la profundidad que tiene el culto jacobeo en México. “Santiago apóstol tiene huellas muy profundas en el pueblo de México y su pluriculturalismo... es un recuerdo muy importante”, explicó en entrevista con MILENIO.
La celebración se vive no sólo en Tonalá, sino también en localidades de Zapopan como San Juan de Ocotán y Nextipac, donde inician con una misa al amanecer y se extienden hasta el 27 de julio con procesiones y jugadas de Tastoanes por las calles de la comunidad.
La representación revive el enfrentamiento simbólico entre los pueblos indígenas y el apóstol Santiago, personaje que con el paso del tiempo dejó de verse únicamente como un elemento de la Conquista para convertirse en parte de la identidad cultural de numerosas comunidades, explica De Híjar.
Una fiesta para todos
En San Juan de Ocotán la celebración también tiene un rostro humano. Después de casi dos décadas, una mujer vuelve a asumir el cargo de representar a Santo Santiago, una responsabilidad que implica coordinar las festividades y, junto con su familia, ofrecer alimentos gratuitos a cientos de participantes.
Mientras enormes cazos hierven desde un día antes y decenas de voluntarios preparan carne, tortillas y guisos, la cocina se convierte en otro escenario de la tradición. Carlos, uno de los organizadores, explicó que alimentar a quienes participan es parte esencial de la fiesta.
Este año esa responsabilidad la asumió María Ramírez, quien reconoce que portar el cargo representa una mezcla de emociones y un año entero de preparación: “Me siento feliz por haber participado todo el año en las procesiones... mucha gente piensa que hacemos la fiesta nosotros solos, pero es una unidad aquí del pueblo en general”.
La celebración no termina el 25 de julio. Durante tres días se ofrecen desayunos y comidas para quienes participan en las procesiones y danzas, hasta concluir con un convivio para agradecer el trabajo de las cocineras. Este sábado, Tonalá volverá a llenarse de máscaras multicolores, música y danzas con una intensa jornada de Jugadas de Tastoanes en distintos puntos. A la par, San Juan de Ocotán y Nextipac, en Zapopan, celebrarán desde muy temprano con misa, procesiones y las tradicionales jugadas que continuarán hasta el 27 de julio.
Las fiestas de Santo Santiago son una oportunidad para conocer una tradición que sobrevive gracias a la fe, el trabajo comunitario y la voluntad de familias enteras que mantienen las raíces culturales de Jalisco.
SRN