El Día de Muertos es una de las festividades más representativas de México, en la que se honra la memoria de los seres queridos que han fallecido. Más que una celebración marcada por el luto, es una oportunidad para recordar sus vidas y mantener vivos los vínculos con quienes ya no están.
Entre las tradiciones más importantes se encuentra la colocación de altares u ofrendas, preparados para recibir simbólicamente a las ánimas que, según la creencia popular, regresan del más allá para convivir con sus familias.
Cada elemento de la ofrenda tiene un significado especial, como el camino de pétalos de cempasúchil que suele trazarse desde la entrada del hogar hasta el altar. En MILENIO, te explicamos qué representa esta tradición y cómo puedes preparar uno.
¿Qué significa el camino de pétalos de flor de cempasúchil?
Con la llegada del Día de Muertos, las flores de cempasúchil comienzan a llenar de tonos amarillos y naranjas los mercados, las calles y los hogares de México. Además de decorar las ofrendas, sus pétalos se utilizan para formar caminos que conectan las entradas de las viviendas con los altares que se colocan para los seres queridos que han fallecido.
De acuerdo con la creencia popular, el camino de pétalos de flor de cempasúchil se coloca para guiar a las almas desde la entrada de los hogares u el panteón hasta la ofrenda o altar, con el propósito evitar que los difuntos se pierdan en el trayecto.
Según esta tradición, su intenso aroma y color amarillo brillante funciona como una guía simbólica, olfativa y visual, que ilumina el sendero de las ánimas. Por esa razón, en algunos hogares, esparcen los pétalos directamente en el suelo para formar un sendero.
¿Qué significa la flor de cempasúchil en la ofrenda?
El cempasúchil es una flor originaria de México cuyo nombre proviene del náhuatl cempohualxochitl, que suele traducirse como “veinte flores” o “varias flores”. Sus tonalidades amarillas y anaranjadas se han asociado con el Sol desde la época prehispánica.
Su presencia en las ofrendas representa la conexión simbólica entre el mundo de los vivos y el de los difuntos. Además de formar senderos, sus flores se colocan en floreros, arcos y adornos de los altares, así como en las tumbas de los panteones.
M.R.