Comunidad

Rossana Reguillo: la investigadora que colocó a los jóvenes en el centro del análisis social

La académica murió la noche del viernes, a los 70 años. Fundadora de Signa Lab y profesora del ITESO, fue durante décadas una de las voces más lúcidas del debate público mexicano

Rossana Reguillo Cruz, una de las voces más lúcidas y necesarias para entender el México contemporáneo, murió la noche del viernes 24 de abril a los 70 años de edad. Antropóloga, investigadora y profesora del ITESO, dedicó su vida a pensar la violencia, las juventudes y los mundos que se construyen en los márgenes de una sociedad atravesada por la incertidumbre y el dolor.

Con su muerte, el país pierde a una de sus intelectuales más influyentes y más honestas. Su trayectoria académica fue tan sólida como su presencia pública.

Durante décadas analizó fenómenos sociales complejos, desde las culturas juveniles hasta el impacto del narcotráfico y las desapariciones en la vida cotidiana, con una capacidad poco común: traducir la complejidad en palabras claras sin sacrificar profundidad ni rigor.

No escribía para el gremio. Escribía para que se entendiera. Esa decisión, que parece sencilla pero exige mucho, la convirtió en una figura capaz de hablar al mismo tiempo con académicos, periodistas, activistas y ciudadanos que buscaban herramientas para nombrar lo que vivían.

Uno de sus aportes más duraderos fue colocar a los jóvenes en el centro del análisis social, no como cifras o estigmas, sino como actores con identidad, historia y agencia propia. En un país que durante demasiado tiempo los trató como problema o como amenaza, Reguillo los miró como sujetos.

Su trabajo sobre culturas juveniles abrió un campo de estudio que hoy resulta indispensable para entender cómo las generaciones más jóvenes construyen sentido, comunidad e identidad en contextos de violencia y exclusión.

Su mirada no se quedó en las aulas ni en los libros. A medida que México se transformaba, y se fracturaba, bajo el peso del crimen organizado, las desapariciones y la impunidad, Reguillo afinó sus herramientas conceptuales y salió a nombrar lo que muchos preferían callar.

Escribió sobre el narco no como fenómeno policial sino como hecho cultural, sobre las desapariciones no como estadísticas sino como heridas colectivas, sobre el miedo no como debilidad sino como dato social que organiza la vida de las personas y moldea sus decisiones cotidianas. 

Fue también fundadora de Signa Lab, el laboratorio de análisis de redes del ITESO, desde donde impulsó investigaciones sobre desinformación, conversación digital y movimientos sociales en entornos virtuales.

Entendió antes que muchos que la vida pública había migrado a pantallas y que ahí también había que ir a buscarla. Signa Lab se convirtió, bajo su impulso, en un espacio de referencia para estudiar cómo circula la información, cómo se construyen narrativas y cómo las redes sociales amplifican tanto la resistencia como el odio.

A través de libros, ensayos y colaboraciones en medios nacionales e internacionales, documentó las transformaciones de un país marcado por la violencia, pero también por la resistencia tenaz de sus comunidades.

Acompañó causas sociales, caminó junto a víctimas e insistió, con una constancia que nunca perdió urgencia, en la necesidad de nombrar lo que duele. Estaba convencida de que entender lo que ocurre es ya una forma de resistir, de que el análisis riguroso no es un lujo intelectual sino una herramienta política.

Su mirada crítica abrió conversaciones que México todavía necesita sobre seguridad sin autoritarismo, sobre desigualdad estructural, sobre derechos humanos como piso mínimo y no como concesión. Fue incómoda cuando hacía falta serlo, generosa con quienes buscaban aprender y coherente con sus convicciones en momentos en que la coherencia tiene un costo.


MC

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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