Bajo el lema "¡Viva Cristo Rey y viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe!", cerca de 20 mil personas fueron parte de la edición número 72 del Rosario Viviente en la ciudad de León.
Este Rosario Viviente es una tradición que inició en 1954 y, para este 2026, conmemoró los 100 años de la Resistencia Cristera, por lo que en cada misterio se recordó a mártires como José Sánchez del Río, un menor de apenas 14 años que perdió la vida por defender su fe durante la Guerra Cristera.
El sacerdote Roberto Guerrero Velázquez, responsable de la organización de este evento, también fue el encargado de conducir el rezo, el cual inició en punto de las 7:00 de la noche en el Estadio León. Mientras se rezaban los padrenuestros y avemarías, al centro de la cancha se encendían bombillas que formaron un Rosario Monumental.
"Ya son 72 años que de manera ininterrumpida se ha llevado este Rosario Viviente. Lo importante de esta edición es que está enmarcada en el centenario de aquel pueblo católico al que le tocó vivir una época en que el gobierno quería prohibir la fe católica. Entonces, hombres, mujeres y jóvenes se sumaron y descubrieron que, cuando un pueblo se une con fe por una causa, no hay nadie que nos pueda detener", reflexionó el sacerdote.
El Rosario se rezó con las luces apagadas y estuvo dedicado a invitar a los fieles a resistir en su fe, con llamados especiales a los jóvenes para que se enorgullezcan y la defiendan. Asimismo, se hizo una exhortación a construir la paz en medio de una sociedad con altos índices de violencia.
Conforme avanzaba cada misterio, personas del público, estudiantes de colegios católicos y Madres Buscadoras se encargaron de rezar los padrenuestros y avemarías. En esta ocasión, el colectivo Madres Guerreras estuvo presente y fueron las propias buscadoras quienes encabezaron el tercer misterio.
Además, los dos obispos auxiliares de León nombrados por el papa León XIV el 4 de mayo de 2026, Rubén de la Cruz Martínez y Ramón Orozco Muñoz, vivieron por primera vez este Rosario Viviente con sus cargos actuales, acompañados por el arzobispo Jaime Calderón Calderón.
Antes de rezar la letanía, el estadio se llenó de vida, pues cada uno de los asistentes encendió su vela y creó un mosaico de luces, mientras el padre Roberto Guerrero los animaba a entender de esa manera su fe.
El arzobispo Jaime Calderón Calderón fue el encargado de dirigir la letanía, concluir el Rosario y otorgar la bendición a los miles de asistentes, no sin antes dedicar un padrenuestro y un avemaría al papa León XIV para desearle una pronta recuperación de su salud.
Al final, los fuegos artificiales se hicieron presentes en el estadio León concluyendo así una edición más del Rosario Viviente para el cual más de 2 mil personas participaron para hacerlo posible.