Comunidad

Tochimilco festeja el Día de la Santa Cruz entre fe, color, flores y música

La figura del Señor del Calvario no solo ocupa un espacio en la iglesia; habita en las historias familiares. Conoce aquí como se vive este día.

En la comunidad de Tochimilco, el paso del tiempo parece medirse por campanadas, ferias patronales y relatos que viajan de boca en boca. En el corazón del pueblo, el Templo del Señor del Calvario resguarda una de las imágenes más queridas por sus habitantes, un Cristo crucificado que ha acompañado generaciones enteras.

Desde temprano, la vida cotidiana se entrelaza con la fe. Las puertas del templo se abren y el silencio del amanecer se rompe con rezos suaves, veladoras encendidas y pasos que resuenan sobre el piso antiguo. No es raro ver a familias completas detener su jornada para entrar unos minutos y persignarse frente al altar.

La figura del Señor del Calvario no solo ocupa un espacio en la iglesia; habita en las historias familiares. Abuelas y abuelos narran a los más jóvenes los milagros atribuidos a la imagen, relatos que sobreviven como parte de la memoria colectiva y que alimentan la identidad del pueblo.

Entre esas historias destaca su nombre más popular: el Señor de las Lluvias. La tradición sostiene que la imagen protege a la región de sequías y desastres naturales, una creencia profundamente arraigada en una comunidad que depende de la tierra y de los ciclos del campo.

Cada 3 de mayo, la fe se vuelve celebración. Las calles se llenan de flores, música y peregrinaciones que llegan desde comunidades cercanas. Los fieles avanzan con velas, estandartes y promesas que, aseguran, se renuevan año con año frente al Cristo.

El ambiente festivo convive con la devoción. Mientras algunos preparan alimentos tradicionales y adornan las fachadas, otros organizan procesiones que recorren el pueblo. La mezcla de aromas, colores y cantos convierte la jornada en una experiencia que trasciende lo religioso.

Para muchos habitantes, visitar al Señor del Calvario es también un acto de gratitud. Las ofrendas, las cartas y los exvotos colocados en el templo son testimonio de peticiones cumplidas y de la esperanza depositada en la imagen.

Los visitantes descubren que la devoción no se limita a una fecha específica. Durante todo el año, la imagen continúa recibiendo plegarias de quienes buscan consuelo, protección o simplemente un momento de calma en medio de la rutina.

Así, entre tradición, fe y memoria, el Señor del Calvario permanece como un símbolo que une pasado y presente. En Techomilco, la historia del pueblo se cuenta también a través de esta imagen que sigue convocando a la comunidad a reunirse, recordar y creer.


CHM

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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