Un jaguar procedente de México, identificado como Cinco, fue captado nuevamente al sur de Arizona, Estados Unidos, en un corredor biológico transnacional que está siendo bloqueado por la construcción del muro fronterizo.
Se trata de un macho adulto que fue documentado por el Centro para la Diversidad Biológica al norte del Valle de San Rafael entre junio y finales de julio, tras haber sido registrado previamente en marzo y abril.
Una amenaza a los ejemplares
La organización informó que el ejemplar ha recorrido las montañas Sky Island de Arizona, cerca del valle, desde que llegó a la región en 2025 procedente de México. Fue documentado por primera vez en Estados Unidos por investigadores de la Universidad de Arizona a finales de 2025.
"Cada nuevo video de Cinco es un claro recordatorio de que los jaguares necesitan moverse libremente entre Estados Unidos y México y que el muro fronterizo de Trump representa una amenaza mortal para su supervivencia en Arizona.
"Este felino nos está mostrando con exactitud dónde se mueven los jaguares de forma natural y qué corredores deben protegerse, no amurallarse", señaló Russ McSpadden, defensor de la conservación en el suroeste del Centro para la Diversidad Biológica.
La organización denunció que los avistamientos de Cinco se producen mientras continúa la construcción de dos muros fronterizos paralelos de nueve metros de altura en el Valle de San Rafael, un corredor migratorio crucial para jaguares, ocelotes, osos negros, berrendos y cientos de especies de aves.
Hace dos semanas, manifestantes iniciaron una protesta sentada en un antiguo álamo para impedir que la administración de Trump lo talara, después de que los contratistas federales del muro fronterizo destruyeran tres álamos vecinos, estimados en hasta 250 años de antigüedad.
La protesta, la primera de este tipo para bloquear la construcción del muro fronterizo, continúa en marcha.
Los jaguares están protegidos como especie en peligro de extinción en Estados Unidos y México. Son los terceros felinos más grandes del mundo, después de los tigres y los leones. Antiguamente, habitaban todo el suroeste de Estados Unidos, desde el borde sur del Gran Cañón hasta las montañas del sur de California y tan al este como Luisiana.
Sin embargo, los jaguares prácticamente han desaparecido de la parte estadunidense de su área de distribución, principalmente debido a los programas de erradicación de depredadores patrocinados por el gobierno de Estados Unidos, la caza y la pérdida de hábitat.
El camino de los jaguares
En 2014, el Centro para la Diversidad Biológica (CBD) logró la protección federal de cientos de miles de acres designados como hábitat crítico para la recuperación del jaguar en el país vecino. Al año siguiente, Conservation CATalyst y el CBD publicaron el primer video de un jaguar salvaje en Arizona, un macho conocido como El Jefe.
En 2017, la organización publicó un video de otro jaguar salvaje en las montañas Chiricahua de Arizona, un macho conocido como Sombra. En 2022, el centro solicitó al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos la reintroducción de jaguares en Arizona y Nuevo México.
En 2025, el Centro de Investigación y Conservación de Felinos Salvajes (Wild Cat Research and Conservation Center) documentó a Cinco, el quinto jaguar identificado a través de los esfuerzos de monitoreo del grupo en la región. Desde 1996, se han documentado al menos nueve jaguares en el suroeste de Estados Unidos.
En una resolución de 2025, el Distrito de San Xavier de la Nación Tohono O’odham reconoció al jaguar, O:ṣhad, como animal sagrado y solicitó una mayor protección de su hábitat, la restauración de corredores de vida silvestre y la reintroducción de jaguares en partes de su área de distribución histórica en el suroeste estadounidense.
En mayo de 2026, la administración del presidente Trump firmó un contrato para la construcción de un segundo muro fronterizo a través del Valle de San Rafael. La construcción del muro fronterizo principal comenzó en septiembre de 2025 y ya se extiende por una gran parte del valle.
“La recuperación de una población reproductora en Estados Unidos requerirá una reintroducción cuidadosamente planificada y una conservación transfronteriza, que incluya la cooperación entre gobiernos, tribus indígenas, comunidades, usuarios de tierras y grupos de interés público”, destacó la organización.
RP