Luego de la fuga química registrada la noche del sábado en la empresa Chemours, habitantes de la colonia Miramar, al sur de Altamira, exigieron a la compañía reforzar sus protocolos de atención a emergencias, al señalar fallas en los tiempos de respuesta y en la activación de alertas.
Mariel Sibaja, quien vive a escasos metros de la barda perimetral de la planta, relató que la alarma se activó mucho después de iniciado el incidente. “El apagón fue a las ocho y, como cinco minutos después, empezó el olor; empezó a hacerse una nube muy densa y fue cuando los que salimos a ver nos fuimos. La alarma sonó como media hora o 40 minutos después”, indicó.
Ante la falta de información inmediata, decidió evacuar por su cuenta hacia el fraccionamiento Los Olivos. Fue cuando ya se encontraba a una distancia considerable que escuchó la alarma. La joven presentó síntomas como dolor de cabeza, irritación en la garganta y malestar estomacal, aunque sin complicaciones mayores.
Exigen mejorar protocolos de seguridad
“Yo simplemente pido a la empresa que tome en cuenta sus medidas de seguridad. Aquí vienen y dicen que, si se cae una ventana, una puerta o algo de la casa, pues vayamos a la planta para que nos resuelvan, pero no nada más implica eso”, añadió.
Por su parte, Elia Hernández señaló que no es la primera vez que ocurre una situación similar. Recordó que hace más de una década se registró otro incidente, en el que la población evacuó de manera apresurada, incluso con el apoyo de taxistas que trasladaban a las familias hacia colonias de Tampico, como Solidaridad, Voluntad y Trabajo (“La Borreguera”). “Ese día olía mucho a cloro”, recuerda.
Desalojo y menores hospitalizados en Altamira
Tras lo ocurrido, Protección Civil de Altamira informó sobre el desalojo preventivo de casi 70 personas. No obstante, este lunes un testigo indicó que seis menores de una misma familia fueron hospitalizados en un nosocomio privado de Tampico; cuatro de ellos permanecían internados, aunque con evolución favorable.
Ambas vecinas coincidieron en que, tras incidentes anteriores, se planteó la posibilidad de reubicar a las familias que habitan junto a la planta, compromiso que, aseguran, no se ha cumplido. La reciente fuga de aparente tetracloruro de titanio vuelve a evidenciar la urgencia de esa medida.
“Yo digo que está mal esa planta ahí. Sí, está muy mal. O compran o la retiran, que nadie puede con ellos porque tienen dinero”, subrayó Hernández. En la zona, algunos residentes prefieren no pronunciarse por temor a represalias, ya que varios dependen laboralmente de la empresa.
Hasta el cierre de esta edición, la empresa no ha emitido un posicionamiento oficial sobre lo ocurrido.
SJHN