La familia García Márquez mantiene viva una tradición que durante tres décadas se ha transmitido de generación en generación. Cada 28 de octubre, en honor a San Judas Tadeo, sus integrantes preparan alimentos para compartirlos con las personas que acuden a su domicilio, ubicado en la calle Cadete Juan Escutia.
José Antonio García Cortez explicó que esta costumbre comenzó con la devoción que su padre tenía por la Virgen de Guadalupe y San Judas Tadeo y que, tras su fallecimiento, la familia decidió continuar con la tradición.
“El motivo fue porque mi papá fue quien empezó con la devoción a la Virgen María y toda la familia con la de San Judas. Año con año hemos estado haciendo estas reliquias para toda la gente.
"No es para nadie en específico; a quien se acerque se le da comida, no hacemos de menos a nadie. Todo el que llegue es bienvenido. Entre toda la familia ponemos nuestro granito de arena para seguir haciendo el esfuerzo de darle a más gente”.
El año pasado, la familia recibió alrededor de 650 personas, por lo que en esta ocasión aumentó la cantidad de alimentos preparados. Mientras que en la edición anterior cocinaron 150 kilos de asado, este año la meta fue alcanzar los 200 kilos para atender a un mayor número de asistentes.
Tradición y preparación de la reliquia
“El año anterior tuvimos arriba de 600 personas, como 650. El año pasado hicimos 150 kilos de asado y ocho sopas distintas; este año nos pusimos de acuerdo para preparar 200 kilos, para que se acerque más gente. Esa es la meta que nos pusimos. Les damos un boletito, del uno en adelante, y conforme vamos nombrando los números, se les entrega su plato, su refresco y sus tortillas”.
Para la familia, la devoción al patrono de las causas perdidas representa una parte importante de su historia, pues consideran que la fe y el esfuerzo de sus padres les permitieron salir adelante a pesar de las dificultades económicas que enfrentaron durante su infancia.
“Para nosotros representa algo inexplicable porque, a pesar de todas las adversidades que teníamos cuando estábamos pequeños, mi mamá y mi papá lucharon mucho para darnos esta casa. Mucha gente que nos conoce sabe que antes vivíamos en jacalitos.
"Con el trabajo de mi papá y el esfuerzo de mi mamá fueron saliendo adelante. Ella vendía dulces, chicles y hacía lo posible para que nosotros pudiéramos estudiar y para preparar su reliquia”.
Apoyo para quienes más lo necesitan
Actualmente, la familia busca que esta tradición también sea una forma de apoyo para quienes más lo necesitan. José Antonio García Cortez destacó que no hacen distinciones entre las personas que acuden y buscan un plato de comida caliente.
“Nosotros lo hacemos con mucha devoción. Quien guste acercarse, puede hacerlo; le damos a cualquier persona, no hacemos distinción. Mi mamá también ayuda mucho a las personas en situación de calle.
"Cuando no hacemos esto, llegan con ella y les ofrece un taco o un cafecito. Hay varias personas a las que ha ayudado dándoles comida. De todo corazón les digo que quien guste acercarse es bienvenido; es para todos, nadie en especial”.
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