Salir a trabajar todas las mañanas con la frente en alto, la herramienta en mano y la firme convicción de llevar el sustento a su hogar era la rutina diaria de don Saúl, habitante de la colonia Fomerrey 35, en Monterrey.
Durante años, la albañilería y la plomería no solo fueron su oficio, sino el pilar que sostenía a su familia. Hoy, esa vida activa y de esfuerzo constante dio un giro drástico por una omisión ajena a sus manos que lo mantiene en una dura batalla física, emocional y legal.
Tras el colapso de un poste de concreto en la vía pública que cayó directamente sobre su pierna, los médicos tuvieron que amputársela.
De la noche a la mañana, don Saúl no solo tuvo que asimilar la pérdida de una parte de su cuerpo, sino también el doloroso impacto psicológico que representa pausar intempestivamente la vida de un hombre acostumbrado al trabajo.
"Estoy acostumbrado a trabajar a diario, ese día salí a comprar material que necesitaba para hacer unos trabajos, solo escuché que gritaron 'cuidado' y cuando voltee ya tenía el poste encima de mi pierna".
En medio de este duro trance, su hermana, la señora Cristina Hernández, se ha convertido en su principal fortaleza, brindándole el acompañamiento emocional, los cuidados diarios y las curaciones necesarias para salir adelante.
A la par de las curaciones y la adaptación a su nueva realidad, la familia de don Saúl enfrenta un segundo calvario: la incertidumbre y la lentitud del aparato legal. Aunque ya se interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de Justicia contra quien resulte responsable, hasta el momento ninguna autoridad o empresa involucrada ha dado la cara para asumir la responsabilidad de los daños.
Cabe destacar que la CFE en un escueto comunicado se deslindó del caso al afirmar que el poste no les pertenece.
La preocupación no solo se queda en los juzgados, sino que toca la puerta del hogar. don Saúl es padre de un niño de apenas 8 años que cursa la educación básica. Recientemente, con gran esfuerzo, apenas logró comprarle una parte de los útiles escolares para este arranque de clases; hoy, sin poder salir a trabajar y sin un ingreso fijo, el panorama para cubrir la educación y manutención de su pequeño se vuelve aún más difícil e incierto.
"A mi hijo le compré apenas lo básico para que fuera a la escuela, me faltaron útiles y ahora será más difícil comprarlos".
Las secuelas de este accidente no esperarán a que concluyan los peritajes. La atención médica continua, los medicamentos, los insumos para curación y los gastos escolares de su hijo demandan recursos con los que la familia actualmente no cuenta.
Este no es un caso más en las estadísticas de incidentes urbanos; es la historia de un ciudadano trabajador cuya vida cambió para siempre por la falta de mantenimiento en la vía pública.
La comunidad y las autoridades tienen hoy la oportunidad de no dejar en el olvido a don Saúl, exigiendo celeridad en las investigaciones y tendiendo la mano a quien hoy necesita del apoyo de todos.
grt