La vaquita marina (Phocoena sinus) es la especie más amenazada de nuestro país; únicamente sobreviven 10 ejemplares en el Alto Golfo de California, con lo que se encuentra al borde de la extinción; por ello, involucrar a las comunidades es clave para conservarla, señaló la organización Pronatura Noroeste, en el marco del Día Mundial de la vaquita marina que se conmemora este 18 de julio.
“Durante muchos años, la relación de las comunidades con la vaquita marina ha estado marcada por los desafíos asociados a su interacción con las redes agalleras. Para muchas personas la única forma de conocerla fue verla atrapada en una red. Hoy queremos cambiar esa historia".
"Conservar a la vaquita marina también significa transformar la forma en que nos relacionamos con ella. Para lograrlo, es fundamental que las comunidades sean parte activa de su cuidado”, indicó la organización.
Durante más de 20 años, Pronatura ha trabajado para proteger a la vaquita mediante un programa integral que combina el monitoreo científico, el fortalecimiento de las comunidades del Alto Golfo de California, el impulso de prácticas pesqueras más sostenibles y la colaboración con instituciones y organizaciones aliadas.
Desde hace tres años, la organización colabora con la comunidad de San Felipe, impulsando campañas de observación dirigidas a jóvenes, pescadores y habitantes de la región, a fin de que puedan participar directamente en el monitoreo para conocer a la vaquita viva en libertad.
Durante ese proceso, 14 observadores locales han participado en capacitación especializada en observación de mamíferos marinos, uso de drones, fotografía de campo y equipo de observación con binoculares de alta potencia (Big Eyes).
“Solo cuando una comunidad conoce, valora y hace suyo su patrimonio natural puede convertirse en su principal aliada para protegerlo”.
Pronatura Noreste destacó que los esfuerzos desarrollados en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), generan las capacidades para que la vaquita marina sea conocida y valorada desde una perspectiva de conservación y de vida, y no únicamente como una especie asociada a los impactos de la pesca incidental.
“En cada jornada de observación en alta mar fortalecemos las capacidades de los observadores comunitarios de la vaquita marina mediante la capacitación en metodologías para documentar avistamientos, validar registros, utilizar herramientas especializadas y generar información científica que contribuye a conocer mejor el estado de la población y orientar las acciones de conservación”.
La organización resaltó que a bordo del barco Koipai Yu-xa, las y los jóvenes se han convertido en los protagonistas de un esfuerzo colectivo que demuestra que la conservación es más sólida cuando nace desde las propias comunidades.
“Más que documentar el estado de la vaquita, esta plataforma está formando una nueva generación de observadores comunitarios en el Alto Golfo, fortaleciendo el vínculo de la comunidad con el ecosistema marino y construyendo una historia basada en la participación, el conocimiento y la esperanza de contribuir a su recuperación”.
El involucramiento de la comunidad ha sido parte del esfuerzo conjunto del Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO), Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable (ENDESU), Pronatura Noroeste (PNO), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Pesca ABC y el Cetacean Action Treasury (CAT), con el apoyo de The Colossal Foundation, Marisla Foundation e Innovaciones Alumbra, esta iniciativa reúne conocimiento local, herramientas científicas y tecnología para generar información clave sobre la especie.
“En Pronatura Noroeste creemos que la recuperación de esta especie es posible si más personas conocen su historia, comprenden su importancia y deciden involucrarse en su conservación. Por ello seguiremos trabajando junto con las comunidades del Alto Golfo de California para que las nuevas generaciones puedan conocer a la vaquita viva, reconocerla como parte de su patrimonio natural y convertirse en las principales aliadas para asegurar su futuro”.
IYC