Pachuca presenta niveles de competitividad altos en los rubros de innovación y economía, así como sociedad y medio ambiente, mientras que registra áreas de oportunidad en informalidad laboral, robo de vehículos, camas de hospital y tratamiento de agua.
Así lo establece el Índice de Competitividad Urbana 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), donde Pachuca ocupa el quinto lugar general y Tulancingo el puesto 23.
La capital del estado se encuentra en el rubro de ciudades de 500 mil a un millón de habitantes, mientras que Tulancingo está en la lista de 250 a 500 mil habitantes.
A detalle, Pachuca ocupa el primer lugar en el subíndice innovación y economía; onceavo en infraestructura; décimo en mercado de trabajo; tercero en sociedad y medio ambiente; octavo en derecho; así como séptimo en sistema político y gobierno.
Mientras que Tulancingo ocupa el lugar 12 en innovación e economía; octavo en infraestructura; 23 en mercado de trabajo; 17 en sociedad y medio ambiente; 19 en derecho y 20 en sistema político y gobierno.
A detalle, Tulancingo registra fortalezas en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), bajos niveles de víctimas en accidentes relacionados con transporte, así como cobertura educativa.
Mientras que presenta áreas de oportunidad en informalidad laboral, robo de vehículos, camas de hospital, empresas con más de 50 empleados, capacidad de tratamiento de agua en operación, así como grado de escolaridad.
El estudio señala que la mayor informalidad se observa en ciudades pequeñas como Tulancingo con el 79.76 por ciento.
A su vez, la mayor proporción de población ocupada que trabaja más de 48 horas se observa en Celaya con 42.99 por ciento, seguida por Tulancingo con 38.30 por ciento.
El análisis señala que la competitividad urbana se traduce en la capacidad de una ciudad para convertir su escala, su ubicación y su capital humano en productividad y desarrollo.
El Índice de Competitividad Urbana 2026 evalúa qué tan capaces son las ciudades mexicanas de generar, atraer y retener talento e inversión. En este marco, una ciudad competitiva es aquella que eleva la productividad y, con ello, mejora el bienestar de quienes la habitan; por eso, el estudio no se limita a observar resultados inmediatos, sino que analiza condiciones estructurales que hacen posible alcanzar esos objetivos.
El análisis considera 72 ciudades seleccionadas por su peso demográfico o económico; en conjunto, la muestra está integrada por 372 municipios.