Integrantes de la Colectiva Mercadita las Insurgentas se manifestaron la mañana de este lunes en el juzgado tercero familiar de la ciudad de Pachuca en donde señalaron que hay alrededor de 250 casos de violencia vicaria que no han sido resueltos.
Katia Isela Vázquez Peralta, integrante de la Colectiva, señaló que estos casos son acompañados por la agrupación, los cuales apuntó, se presentan en municipios como Pachuca, Huasca de Ocampo, Ixmiquilpan, Tizayuca, Actopan y Tulancingo desde el año 2022.
“En todos los municipios está este tema de violencia vicaria, las madres han detectado que es un patrón que vienen siguiendo los agresores y son víctimas de violencia vicaria”, dijo, al tiempo de asegurar que la jueza Beatriz Nieto Pacheco está dando custodias a agresores con pruebas de antecedentes penales, “y eso no puede seguir ocurriendo”.
¿Qué es la violencia vicaria?
La violencia vicaria, explica el Código Penal para el Estado de Hidalgo, es el daño provocado a una mujer a través de una acción u omisión que afecte física o psicológicamente a sus hijas, hijos, persona con la que tenga otro parentesco o relación afectiva.
Comete el delito de violencia familiar, precisa el Código Penal, quien ejerza cualquier tipo de violencia física, psicológica, sexual, económica, patrimonial o vicaria que ocurra o haya ocurrido dentro o fuera del domicilio o lugar que habite. A quién cometa el delito de violencia familiar se le impondrá de uno a seis años de prisión, multa de 50 a 100 días y perderá el derecho de pensión alimenticia.
Katia Isela Vázquez señaló que los jueces deben ser capacitados y que examinen los casos de violencia vicaria, “porque son nuestras vidas y la vida de nuestros hijos”.
Mencionó que tan solo la jueza Beatriz Nieto realiza una mala práctica en sus resoluciones, se tarda en los acuerdos y además se pierden los expedientes de su juzgado, “ya tiene varios antecedentes de quejas en el Consejo de la Judicatura”.
Comentó que compañeras de la Colectiva sufrieron la sustracción de sus hijas por parte de los padres y la jueza, dijeron, les otorgó a ellos la custodia de las menores de edad.
Las integrantes de la Colectiva señalaron que violencia vicaria es una de las formas más crueles y devastadoras de violencia que existen, “es aquella en la que el agresor no solo busca dañar a la mujer directamente sino a través de los hijos, los utilizan como instrumentos para prolongar el control, la manipulación y el castigo emocional”.
Indicaron que una madre víctima de violencia vicaria no solo sufre la pérdida de la relación con sus hijos, “sufre el desgarre del alma, una herida abierta que nunca termina de sanar, es ver cómo el agresor logra distorsionar la realidad, manipular el sistema judicial, convencer a los niños de que su madre es mala, sembrar miedo y confusión en sus mentes”.
Agregaron que todo esto sucede mientras la madre es silenciada, desacreditada o incluso tratada como si fuera culpable de su propio dolor, “vivir violencia vicaria es un duelo suspendido, duelo por los hijos que siguen vivos pero que no están con sus madres, por las risas que se apagan en la distancia”.