Comerciantes locales, denuncian la presencia de foráneos que además de representar una competencia desleal, también representan un riesgo para los consumidores, ya que no cumplen con el adecuado manejo de los alimentos y los exponen a un riesgo sanitario.
Adrián Hernández, quien toda su vida se ha dedicado a la venta de playa, mencionó que pagan permisos anuales y que ayudan a la limpieza de basura y palizada, por lo que consideran injusto que lleguen personas de otros estados a vender junto a ellos y más barato, porque no pagan ningún tipo de impuesto o autorización.
“Ellos a pesar de que venden mangos en la charola, lo venden a bajo precio y pues no estamos todo el año aquí y pues tenemos un precio establecido todos los compañeros. La verdad, vemos mal eso que ellos vengan de fuera y nada más vienen a quitarnos la venta”.
Ya han dado parte a las autoridades locales para que se verifique también el manejo de sus frutas y alimentos, ya que en caso de intoxicación o problema de salud, van a culpara a todos y no solo a los que está de manera irregular y sin los debidos cuidados que previamente solicitó la Coepris.
Costos y permisos para comerciantes locales
Los vendedores locales pagan permisos anuales al Ayuntamiento de Ciudad Madero y análisis sanitarios de Coepris. Según Fernández, el costo es de mil 200 pesos por seis meses más aproximadamente 500 pesos del análisis de Coepris, lo que suma alrededor de tres mil pesos al año.
En contraste, los comerciantes foráneos pagan solo “un permisito de un papel nada más, por día” o alrededor de 200 pesos por temporada.
Además de los costos económicos, los locales destacan su contribución permanente a la playa: “Todo el año estamos aquí y cuando sale palizada aquí, nosotros nos encargamos de recoger la palizada también como vendedores, apoyamos a los palaperos también y ellos no vienen a apoyarnos. Nosotros le damos mantenimiento a la playa. Que sean justos”.
Número de comerciantes en Playa Miramar
Los vendedores establecidos calculan que en Playa Miramar operan alrededor de 600 comerciantes locales. A estos se suman unos 200 que trabajan entre camiones y escollera. Sin embargo, estiman que más de 100 foráneos llegan solo por temporada, principalmente vendiendo mangos, pero también artesanías, collares y otros productos.
Los locales respetan los espacios de cada quien, pero consideran que los vendedores itinerantes invaden su zona sin los mismos compromisos. “Nosotros tenemos nuestro aquí, y respetamos el lugar de ellos, y ellos respetan el lugar de nosotros también… Yo no entiendo por qué, si hubiéramos tenido un acuerdo ahí en la presidencia”.
Esta situación genera molestia entre los comerciantes que viven de la playa durante todo el año y sostienen a sus familias con este trabajo, ya que la llegada masiva de vendedores temporales reduce significativamente sus ventas en la temporada alta.
SJHN