Para el maestro Gerson Marcos González Aguilera, la comunidad debe reconsiderar su papel y, al menos, intentar ser más empática sobre la situación que viven los adolescentes en los ejidos del municipio de San Pedro de las Colonias, Coahuila, donde todos los días se lucha para que lleguen a la escuela.
Sean acompañados por las madres o que salgan solos de sus casas y esperen a la orilla de la carretera el autobús, a las seis de la mañana debe cumplirse este ritual que los llevará de un sitio polvoriento a la secundaria del ejido Tacubaya, donde todos se convierten en los hijos de Pedro Páramo al acudir a la Escuela Secundaria Juan Rulfo, o sea que tomen otra ruta y bajen antes, en San Lorenzo, donde los abraza simbólicamente la insurgente Josefa Ortiz de Domínguez.
El termómetro marca cinco grados centígrados y, en la semioscuridad, las mujeres se levantan a apurar a los muchachos, pues el camino hacia la escuela es la llave para que no terminen criando chivas en el campo, como empleadas domésticas o en una maquiladora, o de jornaleros en un establo, cocinando carbón de mezquite o en la paila de la cera de candelilla, bajo jornadas extenuantes de trabajo sin ningún tipo de garantía laboral.
“La secundaria Juan Rulfo tiene 42 años en la comunidad y yo vengo llegando este ciclo escolar. Son 116 alumnos de 14 comunidades, todas de San Pedro: El Progreso, El Venado, Gatas Mochas y del mismo San Pedro tenemos una alumna. Vienen de El Triángulo, Santa Eulalia; en fin, son bastantes. Nuestro camión sale a las seis de la mañana y, por lo mismo de las distancias, iniciamos a las 7:30 las actividades académicas”, explicó González Aguilera, quien además es el director del plantel.
El profesor dijo que la primera parada que hace el autobús para levantar alumnos es en el ejido Panamá, a las 6:20 de la mañana, y desde ahí empieza a hacer su recorrido por las 14 comunidades. Además, no cuentan sólo con un camión. También usan una vagoneta que hace el recorrido hacia cuatro ejidos. Quienes conducen la unidad son los trabajadores del área de intendencia, pues como tal no existe en la nómina una plaza para chofer.
“Necesitamos que la gente reconozca que existen comunidades en desventaja social. Que seamos empáticos con ellos y que se piense que todos merecen las mismas oportunidades y posibilidades, porque en la realidad eso no es así”, dijo Gerson Marcos González.
La visión del maestro es clara y sin duda desmonta el mito de la meritocracia, ideología dominante que oculta las desigualdades estructurales. Sin embargo, su primer problema es que la realidad muestra que las oportunidades no son iguales para todos y, en los sitios alejados, la desinformación, la desintegración familiar, la presencia del narcotráfico y el consumo de estupefacientes o alcohol, así como la enajenación a través de las religiones, son una asechanza constante.
“Aquí tenemos muchos niños que van al carbón y que se van a las pequeñas propiedades a recolectar la nuez, y el problema que yo he notado es la organización. Muchas veces el niño no tiene la visión de salir. Es decir, ve tantos obstáculos que piensa: yo aquí me voy a quedar. Por ejemplo, tenemos tres niños que nos dicen que no quieren venir a la escuela: yo ya tengo mis gallinas y con eso estoy produciendo huevo, y voy a comprar chivas.
“Nosotros tratamos de inculcarles que eso es bonito, que eso es padre, pero tiene que ser alterno; que hay prioridades y la escuela te va a dar la posibilidad de incluso hacer crecer ese negocio. Aquí tenemos a maestros con 30 años en esta escuela y ellos mencionan que la mayor parte de los alumnos sí tiene que migrar después de la preparatoria porque no hay alternativas cercanas, y las que existen limitan mucho a los alumnos porque no son todas las posibilidades”.
González Aguilera manifestó que, aunque existen universidades públicas y privadas, y se dice que hay para todos los muchachos, el acceso no es tan fácil ni tan sencillo. Y los jóvenes que salen de las escuelas rurales de San Pedro deben migrar a Torreón, o Gómez Palacio y Lerdo, en Durango, pagando cuotas hasta en las universidades públicas, más renta, comida, transporte y un largo etcétera.
Garantizar que lleguen y no se pierdan en el camino
Flor Estela Rentería Medina, coordinadora de Servicios Educativos en La Laguna de la Secretaría de Educación en Coahuila, precisó que se debe además reconsiderar el trabajo de los maestros frente a grupo, más aún cuando trabajan en comunidades apartadas, pues ellos, los profesores, son el detonante para que los menores logren avanzar a contracorriente.
“Al margen del sostenimiento público o privado de una escuela, quien marca la diferencia es el maestro, y créeme que en la educación pública se actualizan constantemente. La Secretaría de Educación les oferta diplomados, talleres; los consejos técnicos son espacios importantísimos que detonan mayores competencias, pero no desconocemos que hay otras variables: la situación económica de las familias en los sectores vulnerables requiere de más apoyos en cuanto a alimentación y a un mejor cuidado.
“Tenemos que pedir el apoyo a las diferentes dependencias que están para coadyuvar. Nosotros tenemos escuelas que están muy alejadas y que cuentan con el apoyo de desayunos calientes o meriendas. Se busca siempre estar compensando de cierta manera esas carencias. Pero el reconocimiento al maestro es siempre puntual porque en las escuelas públicas es un profesional en todos los sentidos”.
Rentería Medina comentó que son los directores, como autoridad escolar y trabajadores de la SEDU, quienes tienen la facultad para gestionar servicios. Es por ello que elaboran proyectos. Uno de ellos fue el contar con transporte para los alumnos que estudian en secundarias técnicas rurales.
“Una secundaria técnica que está, no sé, en Tacubaya, que tiene alumnos de decenas de comunidades o ranchitos, hoy tiene un transporte que les ha otorgado el gobierno del estado y que eso permite que vayan a recoger hasta sus comunidades a todos los estudiantes. El que todos tengan garantizado llegar a la escuela a la hora de entrada también tiene un impacto en sus aprendizajes. Se garantiza que estén allí todos los días y no en otros sitios. De lo contrario, cuando no se tenía ese transporte, a veces llegaban de raid, a lo mejor a las 9, cuando la entrada es a las 7 de la mañana. A veces iban un día sí y dos no”.
La funcionaria dijo que otro servicio que gestionaron fue el internet gratuito en más de 200 escuelas rurales de La Laguna de Coahuila, lo que permite el acceso a bibliotecas virtuales, encuentros con alumnos de otras entidades y acceso a la información gratuita, lo que abre la panorámica de los muchachos. Sin embargo, se requiere de un mayor presupuesto para tener más planteles y, como ejemplo, más maestros de inglés frente a grupo, porque primarias en todos los ejidos hay, pero secundarias no.
Open house en San Lorenzo
Elizabeth Villarreal Urrutia es doctora en educación y directora de la Secundaria Josefa Ortiz de Domínguez, en el ejido San Lorenzo. Como el maestro Gerson, ella también llegó hace poco tiempo a la comunidad buscando una nueva plaza laboral. Y es por ello que se le ocurrió impulsar un “open house”, es decir, mantener la casa abierta e invitar a chicos que pronto egresarán de la primaria para conocer las instalaciones de la telesecundaria.
“La Josefa Ortiz de Domínguez tiene como 32 o 33 años en la comunidad y en la actualidad tenemos 252 alumnos; tenemos nueve secciones A, B y C de cada grado. Gracias a Dios somos una de las escuelas que tiene todo el personal completo, no tenemos huecos. Aquí asisten niños y alumnas de 11 ejidos y un cuartel militar. Estamos esperando que vengan el día de hoy de Guadalupe, La Presa, Santa Mónica, Las Jaulas, El Gatuño, de Santa Eulalia, de Progreso y de San Lorenzo”.
Con visitas asistidas, la directora comentó que ya llegaron familias de los ejidos Dolores, 20 de Noviembre y San Francisco buscando información sobre la inscripción, cosa que podrán hacer con confianza porque ahora se cuenta con dos vagonetas de la escuela que son conducidas por los intendentes. Y aunque una se mantiene en reparación, existe el servicio que ofrecen particulares en el sector.
“Están en muy buenas condiciones los camiones, traen a los niños, están asegurados y tienen todo en regla para poder llevar y traer a nuestros niños. Apenas tengo este ciclo escolar aquí, pero como he tenido la oportunidad de ver el trabajo de mis compañeros, es un excelente trabajo. Son muy buenos maestros, muy capacitados y, como no tenemos grupos tan grandes como en otras escuelas, se tiene más oportunidad de que el maestro se enfoque en las necesidades de los alumnos”.
Elizabeth Villarreal precisó que los jóvenes salen con un buen promedio, de tal manera que a la preparatoria a la que aspiren podrán acceder. No obstante, también destacó la desigualdad y la marginación en la que viven; es por ello que, apuntó, el enfoque son sus propias aspiraciones y, para ello, el apoyo del maestro es vital, en tanto que el 95 por ciento de los alumnos cuenta con la beca que otorga el gobierno de la República.
“A mí me han platicado de sus vecinos, que son profesionistas o trabajan, y me dicen que ellos quieren lo mismo, que no se quieren quedar en el rancho; bueno, son palabras de ellos, ¿verdad? La oportunidad la tendrán porque en el ejido de San Lorenzo hay preparatoria, tenemos un bachillerato, un Cobac, me parece, y hay muchas opciones. También me sorprendió porque la mayoría de los docentes del Cobac son doctores, tienen un posgrado y se ve que están bien preparados”.
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