La Ciudad de México repite como la más congestionada del mundo, pese a tener una baja de 3.6 puntos en su nivel de congestión respecto del año anterior. De acuerdo con el ranking 2025 del Índice Tom Tom, consultora especializada en geolocalización.
Pero no está sola, hay cuatro ciudades mexicanas que también se ubicaron entre las diez más congestionadas de Norteamérica: además de la capital del país, Guadalajara, Monterrey y Tijuana, con una pérdida anual de horas por la congestión de 184, 126, 89 y 72 respectivamente. También León, la capital de Guanajuato, aparece en el lugar 16 del índice.
A nivel global la congestión vehicular aumentó un cinco por ciento respecto al año previo y aun con su ligera baja, el tráfico en Ciudad de México sigue a la cabeza del ranking, ubicando al miércoles 28 de mayo como el día de mayor congestión durante 2025.

Quienes conducen vehículos en horas pico en la capital pierden hasta 184 horas al año, es decir, una semana completa, pues equivale a 7 días y 47 minutos. Este dato se calcula con un recorrido promedio de ida y vuelta al trabajo de 10 km.
“Más allá de la frustración de los conductores, el incremento en la congestión tiene serias implicaciones sociales. Elevar los niveles de congestión lleva a más emisiones, mayor consumo de combustibles, una reducción en la productividad y una creciente presión para ampliar la infraestructura urbana. El tráfico puede ser un indicador de un boom económico pero también de riesgo”, advierten los autores del estudio.
Las obras de infraestructura en la capital no han sido suficientes para cambiar nuestras prácticas de movilidad, ni la renovación del metro, la construcción de cablebuses, la introducción de nuevas líneas de trolebús, no han impactado en un menor uso del automóvil en la ciudad de México, donde la velocidad promedio es de 17.4 kilómetros por hora y la más baja es de 12 km/h, registrada hacia las 18 horas de los días laborales.

Sobre cuáles pueden ser las razones para que la congestión vehicular no baje, Gisela Méndez, autora de Anatomía de la Movilidad en México, responde así: “El avance en transporte como alternativa viable es indispensable, pero no es el único factor que hace que las personas ahora se desplacen menos o reduzcan las distancias de viaje que las hace optar por un vehículo privado”.
Para la consultora en movilidad, el transporte público en los últimos censos ha mantenido su porcentaje de reparto modal, a pesar de las inversiones en transporte, pero hay un flujo constante de nuevos usuarios cautivos que se van del transporte público una vez que su vida cotidiana requiere más viajes durante el día, como los universitarios.

En otro aspecto, Roberto Remes, urbanólogo, sostiene que “Si realmente queremos impactar en el tráfico necesitamos corredores masivos donde está el congestionamiento, y eso no está sucediendo ni hay planes para que suceda pronto”.
En cuanto a las inversiones en transporte, el experto señala que la cantidad de viajes que ofertan los nuevos proyectos de movilidad “son mínimas con respecto a las necesidades: una línea de teleférico transporta a 50 mil usuarios. Si eso bajara a 50 mil personas de su auto no impactaría en la congestión de la ciudad, aunque sí en la congestión regional”.
Además, agrega, existen viajes irreemplazables por transporte público por la falta de este, al menos en una calidad que permita que una parte de los conductores tengan incentivos para dejar el auto.

En contraste con la CdMx, el Índice reporta una mejora en otras ciudades como Nueva York, donde gracias a la introducción del cargo por congestión vehicular el año pasado. Una mejora general de la eficiencia de los autobuses de transporte público y una reducción de entre 4 y 8 puntos en los puentes que conectan al sur de Manhattan.
Finalmente, Monterrey, la octava ciudad más congestionada de Norteamérica, por encima de Chicago, Atlanta, Houston y Boston, entre otras, tiene una velocidad promedio de 32.5 km/h y su congestión creció casi un punto de un año a otro.
rdr