Para vivir el carnaval en San Juan de la Vega, en Celaya, Guanajuato, se necesitan cuatro cosas: un marro, clorato de potasio, azufre y ¡mucho valor! Ahí se busca detonar el petardo más potente, sin importar que esto pueda causar una lesión en cualquier parte del cuerpo al momento de la explosión.
Preparar el petardo lleva un par de minutos y el momento del estallido dura solo unos segundos. Quien sea alcanzado por este, seguramente, sufrirá una herida que llevará consigo toda la vida.
Explosiones junto a las vías del tren
Son dos los puntos donde se realiza esta tradición explosiva: en un terreno de la comunidad y en el cruce de las vías del tren, lo que añade más adrenalina al momento, ya que al ver que se acerca “la bestia”, varios buscan mostrar su valentía al hacer explotar su petardo, ante la mirada de decenas de visitantes.
Ahí, el martes de carnaval, la festividad religiosa pasa a segundo plano.
Prohibición oficial y persistencia de la tradición
Pese a la prohibición de quemar petardos artesanales por parte del gobierno municipal, decenas de personas, principalmente jóvenes, se reunieron para llevar a cabo un año más esta tradición.
Se informó que Protección Civil y Bomberos brindaron nueve atenciones prehospitalarias. Autoridades municipales aseguraron que este año se registró una disminución de más de 80 por ciento respecto a 2025.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), este martes se registró una asistencia aproximada de 3 mil 600 personas.
Debido al uso de pirotecnia y material explosivo en la zona, se desplegaron elementos del Ejército, Guardia Nacional (GN), Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) y Protección Civil (PC).
A diferencia de otras partes del país donde el carnaval se realiza entre música y baile, en San Juan de la Vega el carnaval es entre explosivos y estruendos que hacen retumbar la tierra.
Tradición de más de 300 años
Esta tradición tiene más de tres siglos y gira en torno a la figura de Juan Aquino de la Vega, conocido como San Juanito, un personaje venerado por el pueblo como símbolo de justicia social y resistencia, pese a no contar con reconocimiento oficial por parte de la Iglesia católica.
Juan Aquino de la Vega fue un minero español del siglo XVII en la región de Guanajuato, asociado con la fundación de la comunidad de San Juan de la Vega, en Celaya.
Como socio de minas en Guanajuato, transportaba oro en mulas por caminos peligrosos cuando bandidos lo asaltaron y le robaron toda su carga. Desesperado durante el trayecto, se encomendó fervientemente a San Juan Bautista, su santo patrono, conocido como San Juanito.
Milagrosamente, Aquino habría recuperado el oro intacto, hecho que atribuyó a la intervención divina de la imagen de San Juanito. En gratitud, prometió una fiesta anual perpetua con procesiones y celebraciones en honor al santo, fundando la tradición que perdura en el carnaval.
Esta promesa originó los “martillazos” explosivos, recreando supuestas escaramuzas contra ladrones mediante petardos colocados sobre rieles.
Decomisan 90 kilos de petardos
Durante el carnaval en San Juan de la Vega, en Celaya, la Secretaría de Seguridad Ciudadana informó el aseguramiento de material pirotécnico, incluyendo 90 kilos de artificios, 19 mazos y dos escopetas artesanales.
El material asegurado llevaba casi dos días en resguardo en las instalaciones de Bomberos.
Explosión en instalaciones de bomberos
Este jueves, cerca de las 14:00 horas, un fuerte estruendo sorprendió a vecinos, conductores y personas que se encontraban en la zona norte de Celaya, en las inmediaciones de la Ciudad Industrial.
El clamor fue perceptible a varios kilómetros a la redonda. Nadie sabía lo que pasaba. Casi al mismo tiempo comenzó a formarse una delgada columna de humo que alertaba sobre una explosión.
El director de Protección Civil y Bomberos de Celaya, Salomón Ocampo, informó en un mensaje difundido en sus redes sociales que en la estación de bomberos de esa zona de la ciudad estallaron los 90 kilos de petardos decomisados.
“Transmitiendo desde la estación industrial de bomberos, donde tuvimos un incidente hace unos minutos en el manejo de todo lo que fue recolectado en San Juan de la Vega. Estábamos resguardándolo para esperar que fuera destruido y se pudiera tener sellada la disposición de este material”, dijo.
Aseguró que el material se encontraba en un espacio confinado, en un área separada de las instalaciones de la estación de bomberos, y añadió:
“Por la temperatura que tenemos ahora, que es una temperatura alta, y las condiciones de que es un material inestable, desafortunadamente se dio una explosión. Afortunadamente, no tenemos personas lesionadas; los compañeros de la estación que se encontraban en este momento se encuentran bien”.
Tras la explosión, el fuego provocó un incendio en un pastizal y, además, en viviendas y oficinas cercanas, los ventanales y cristales reventaron por la onda expansiva registrada en la zona.
“Tenemos todo bajo control y se está haciendo la revisión, la evaluación de daños en la zona para determinar cuáles y cuántos fueron”, concluyó.
AH