Una pequeña bolita cambió por completo la vida de Carlos Magos Ortiz, quien enfrentó el miedo y la incertidumbre tras ser diagnosticado con cáncer de mama.
“Lo más difícil fue decírselo a mi familia. Teniendo un diagnóstico en el cual, pues, me habían desahuciado, es el cómo yo iba a llegar a mi casa y decirle a mi familia que, pues, me iba a morir de cáncer”, dijo.
Todo comenzó cuando un médico detectó una bolita sobre su pezón, que inicialmente fue considerada una acumulación de grasa, y desapareció tras un tratamiento de pastilla, pero dos semanas después le salió en la aureola del pezón.
Después de recibir la noticia, enfrentó dificultades para acceder al tratamiento, pues una institución especializada le informó que no atendía casos masculinos.
“Me informan que, pues, no me podían atender porque atendían cáncer de mama para mujeres y no para hombres y pensé, ¿qué es lo que sigue?”, dijo.
Finalmente, un médico lo orientó para acudir al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde fue atendido y, días después, sometido a una mastectomía del lado derecho.
Hoy, Carlos comparte su experiencia para exhortar a los hombres a realizarse autoexploraciones, informarse y dejar atrás los tabúes.
De acuerdo con el boletín epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, hasta el 12 de octubre de este año se han registrado 20 mil 774 diagnósticos de cáncer de mama en México, de los cuales 273 corresponden a hombres.
mrg