El calor extremo dejó de ser una amenaza del futuro y ya es una realidad que afecta con mayor fuerza a las personas en situación de vulnerabilidad económica, advirtió la directora de Ciudades Sostenibles para México en el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), Karina Arvizu.
“Generalmente, en las ciudades en donde viven las personas con mayores niveles de ingreso hay más árboles plantados. La brecha socioeconómica y territorial resalta que estas condiciones impactan de manera diferenciada a la población, según su código postal”, aseveró en entrevista para Milenio Televisión con Rodrigo Rico.
Añadió que gracias a una plataforma llamada Cool Cities Lab en México están identificadas 27 ciudades donde deben plantarse árboles para reducir hasta un grado la sensación térmica, lo que representa un cambio significativo en el confort de las personas.
Esta iniciativa de alta precisión y resolución espacial, mapea edificios, árboles y copas para generar escenarios que reduzcan las temperaturas en ciudades como Ciudad de México, Hermosillo y Monterrey.
Plataforma que mide percepción del calor
Indicó que el WRI desarrolló Cool Cities Lab, una plataforma climática mide con base en el índice de confort térmico universal, la percepción del calor en el entorno urbano tal y como lo experimenta un peatón en su día a día.
Señaló que la herramienta no solo muestra dónde hay menos árboles o dónde se siente más calor, sino también muestra dónde viven los sectores de la población en situación de pobreza los que más les afectan las temperaturas extremas, como las infancias de 0 a 4 años, personas adultas mayores, mujeres embarazadas y personas con otras condiciones de salud, a las cuales calor extremo.
Arvizu refirió que además de medidas de mitigación para reducir gases de efecto invernadero, es urgente actuar desde lo local y federal para dotar a las ciudades de infraestructura que reduzca las temperaturas, como arbolado urbano, cubiertas frías y elementos de sombra.
También se observa que en ciudades como Mérida, Yucatán, el acceso al agua facilita la vegetación frondosa y la generación de sombra, pero expone el círculo vicioso del aire acondicionado:
“Entre más personas utilicen aire acondicionado, más energía se consume, y más calor se genera al exterior, y entonces, más necesitas aire acondicionado al interior”.
Sobre las soluciones, destacó que las cubiertas frías pueden aplicarse en edificaciones existentes y que el arbolado urbano debe ser endémico para adaptarse a las condiciones locales.
“Si traemos plantas de ornato que necesitan ser regadas, que no están adecuadas a las condiciones del lugar, pues obviamente eso no va a funcionar”, dijo.
“Los últimos once años han sido los años más cálidos jamás registrados, y esto posiblemente siga en ese aumento. Lo que le toca a las ciudades es adaptarse a este calor extremo”, aseguró.
HCM