SACERDOTES
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DOMINGA.– Es un domingo por la mañana. En una colonia popular de la Ciudad de México, una iglesia evangélica vibra con guitarras eléctricas, pantallas LED y manos levantadas. El pastor camina entre los fieles como un animador de conciencia. A unas calles de ahí, una parroquia católica celebra misa frente a bancas a medio ocupar. La liturgia avanza solemne pero el eco es más fuerte que el coro.
La fe no desapareció, diversificó sus rituales. Hoy, en México, sólo dos de cada 10 ministros religiosos son católicos. La mayoría de quienes predican, bautizan o guían espiritualmente ya no responden al Vaticano. DOMINGA traza el nuevo mapa religioso en el país.
los evangélicos representan 64% en el país.
El dato es contundente: aunque el catolicismo sigue siendo mayoritario entre la población, ya no domina el liderazgo espiritual. El pastor evangélico supera en número al sacerdote.
La explicación es múltiple: crecimiento orgánico, estructura flexible, mayor cercanía comunitaria y un modelo organizativo menos jerárquico.
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Las asociaciones religiosas no equivalen a “religiones”, sino a diócesis, congregaciones, ministerios, iglesias independientes o estructuras administrativas. Aun así, la fotografía institucional confirma el vuelco: hay más organizaciones evangélicas que católicas.
Mientras tanto, la feligresía católica muestra una trayectoria menos estable de lo que suele asumirse.
En 1990, 79% de la población se declaraba católica. En 2020, la cifra bajó a 77%. Puede parecer una caída marginal, pero en un país de más de 126 millones de habitantes, representa millones de personas.
Lo decisivo no es sólo la disminución porcentual, sino el crecimiento paralelo de quienes optaron por otras creencias… o por ninguna.
Hoy, 14.3 millones de mexicanos profesan una fe distinta a la católica. Y si se suman quienes no tienen adscripción religiosa, el bloque fuera de la Iglesia de Roma alcanza casi 28 millones de personas. No es un éxodo masivo. Es una redistribución lenta y sostenida, donde también crece el grupo de quienes no creen.
Ocho de cada 100 mexicanos no profesan religión. Hace tres décadas, eran muchos menos. El fenómeno apunta hacia una sociedad más diversa espiritualmente y, al mismo tiempo, más secularizada.
Pero el mosaico religioso no se limita a evangélicos y católicos.
por millones de feligreses.
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no católicos
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Pero ya no son las únicas alternativas de culto en el país. Las llamadas “nuevas expresiones” incluyen prácticas de raíces étnicas, afrodescendientes y espiritualistas. México ya no es un país monocromático en materia de fe.
El catolicismo no desaparece, pero ya no es el único relato dominante. La pluralidad religiosa refleja cambios sociales más amplios: movilidad urbana, acceso a nuevas comunidades, transformación generacional.
En muchas iglesias evangélicas, el culto incorpora música contemporánea, lenguaje directo y cercanía pastoral. En contraste, la liturgia católica mantiene una estructura ritual más antigua. Para algunos fieles, eso representa tradición; para otros, distancia.