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Bajoquintos Hernández: negocio que Don José inició en NL desde 1945 y aún continúa

En la actualidad cada vez más personas se interesan en el material y proceso de fabricación de este instrumento.

Nuevo León ha sido cuna de grandes artistas de la música norteña, la que lleva de base al acordeón y el bajoquinto, y en nuestra entidad, también surgieron artesanos que fabrican estos instrumentos, tal es el caso de Don José Hernández, que en el año de 1945 comenzó a fabricar bajoquintos para músicos destacados del género, legado que siguió su hijo, Salvador Hernández.

Aunque su padre, fundador del negocio falleció en 2019, Don Salvador ha sido quien continuó con el negocio de Bajoquintos Hernández, y que desde su infancia admiró y aprendió del oficio, llegando al gusto de músicos como Cadetes de Linares, Lalo Mora, Carlos y José, Los Rancheritos, Javier Ríos, Cornelio Reyna, entre otros.


“Desde los ocho años que yo recuerdo me acercaba con mi papá, veía sus clientes, me acuerdo de algunos, como Los Alegres de Terán, que fueron de los pioneros de este género en aquellos años. Fue a los 10 años de que Los Alegres se habían dado a conocer, ellos iniciaron en el 48 y mi papá los conoció en el 58, ahí le piden el primer bajo y es uno que sale en la película ‘Ingrato amor’, están con los Soler en un árbol y Los Alegres están tocando la de Ingrato Amor”, relató.

Aunque el mercado de su negocio se centra en músicos, y muy poca gente distingue entre la calidad y el sonido de estos instrumentos, Don Salvador aseguró que en la actualidad cada vez más personas se interesan en el material y proceso de fabricación de estos mismos.

“Pero hay quienes sí, se informan y van aprendiendo de las marcas, de la calidad, del sonido, sobre todo los músicos, y actualmente también los seguidores de los músicos ponen mucha atención y empiezan a distinguir entre marcas, piden recomendaciones y ahí es en donde el cliente recomienda su preferido”, explicó.

Al seguir con el legado de su padre, él es la segunda generación con este oficio, sin embargo, sus dos hijos, Irving y Kevin, de 23 y 26 años, ya trabajan con él en su taller, y aprenden de cada detalle para continuar con la marca de instrumentos.

“Se iban a la escuela, y en ratos venían y me ayudaban, yo les decía que cuando tuvieran oportunidad aquí los esperaba y así me enseñó mi papá también, me decía que siguiera estudiando y en mi tiempo extra aprendiera aquí prometiéndome que en el futuro me iba a sobrar trabajo”, contó.
“Yo tengo 26 años y pues fue alrededor de hace 10 años cuando empecé a venir a trabajar los fines de semana aquí con mi papá, me tocó trabajar también con mi abuelo y él me enseñó algunas cosas de cómo empezar en esto, mi hermano también empezó a venir desde hace como cinco años”, platicó uno de sus hijos.

Esta labor, debido a cada detalle y precisión que le empeñan a cada bajoquinto, casi asemeja a la de un artesano, pues para tener uno de estos instrumentos terminados, se necesitan al menos 4 semanas de trabajo, razón que mantiene esta marca regiomontana en el gusto de artistas nacionales e internacionales.


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Ángel Mercado
  • Ángel Mercado
  • Un ciudadano más con pasión en el periodismo, exponer injusticias y estar en el lugar de los hechos. El chiste es informar, lo demás sale sobrando.
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