La mayoría de los automóviles que circulan por las calles de Hidalgo lo hacen prácticamente vacíos: en cada viaje llevan en promedio apenas 1.5 personas, un dato que coloca en el centro de la discusión el espacio que ocupan los vehículos particulares frente al número de personas que realmente transportan.
En el Día Mundial Sin Automóvil, la Secretaría de Movilidad y Transporte de Hidalgo planteó reducir el uso individual del vehículo y fomentar alternativas como compartir el automóvil, utilizar el transporte público y respetar la jerarquía de movilidad, que coloca primero a peatones, especialmente quienes tienen alguna discapacidad o movilidad limitada, seguidos por ciclistas y usuarios del transporte público.
La titular de la Semot, Lyzbeth Robles Gutiérrez, señaló que el dato sobre la ocupación de los vehículos permite dimensionar uno de los problemas cotidianos de las ciudades: una gran cantidad de unidades utiliza las vialidades para trasladar a muy pocas personas, mientras el espacio público disponible permanece limitado.
“Una de las alternativas es promover la práctica del carro compartido”, planteó la funcionaria, al llamar a familiares, amistades y compañeros de trabajo que tengan destinos similares a organizar sus recorridos en un solo vehículo, sin que ello implique un costo para los pasajeros.
La propuesta adquiere relevancia en una entidad donde los desplazamientos cotidianos forman parte de una dinámica urbana cada vez más compleja. De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, 21 por ciento de la población ocupada de Hidalgo trabaja en un municipio, demarcación o país distinto al de su residencia, mientras que el transporte público colectivo es utilizado por 31.8 por ciento de quienes se trasladan a sus centros laborales.
Robles Gutiérrez sostuvo que el cambio no depende únicamente de dejar el automóvil en casa, sino también de modificar la forma en que se utilizan las calles. En ese sentido, pidió respetar la prioridad de paso de peatones y ciclistas, además de evitar la invasión de los carriles exclusivos destinados al transporte masivo.
La jerarquía establecida en las leyes de movilidad coloca en el último nivel de prioridad al automóvil particular, después de peatones, ciclistas, transporte público y vehículos destinados al transporte de carga y distribución de mercancías. El criterio busca que la planeación y el uso de las vialidades partan de las necesidades de las personas y no exclusivamente de los vehículos.
El transporte público, sostuvo la secretaria, permite trasladar a un mayor número de personas con menos unidades, por lo que representa una de las alternativas para reducir la presión que los automóviles ejercen sobre las vialidades.
La apuesta tiene también una dimensión ambiental y de seguridad vial. De acuerdo con la Semot, disminuir el número de vehículos en circulación puede contribuir a recuperar espacio público, mejorar la eficiencia de la red vial, reducir la congestión y las emisiones contaminantes, además de ayudar a prevenir siniestros de tránsito.
El Día Mundial Sin Automóvil, más que una fecha simbólica, coloca así una pregunta cotidiana sobre la mesa: cuánto espacio de las ciudades se destina a vehículos que transportan en promedio a sólo una persona y media y cuánto podría recuperarse si una parte de esos viajes se realizara caminando, en bicicleta, mediante transporte público o compartiendo automóvil.
“Menos unidades circulando se traducen en la recuperación del espacio público, mayor eficiencia en la red vial, reducción de la congestión vehicular y la mitigación de emisiones contaminantes”, afirmó Robles Gutiérrez, quien llamó a probar este 22 de septiembre una forma distinta de desplazarse.