Una cría de tigrillo llegó a Pachuca después de que alguien decidió convertirla en mascota. Tenía apenas unos cinco meses, estaba desnutrida y sus garras habían sido cortadas. La historia comenzó en Tecpaco, una comunidad de Calnali, donde un particular mantenía al pequeño felino fuera de su hábitat natural. Una denuncia llevó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a asegurar al ejemplar y trasladarlo a la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre.
Durante la revisión médica descubrieron que era una hembra. Su corta edad contrastaba con las condiciones en las que había sido encontrada: presentaba un grado importante de desnutrición y tenía las garras cortadas, una intervención que evidencia que había sido manipulada para permanecer en cautiverio.
Ahora permanece bajo resguardo y recibe tratamiento mientras la autoridad determina qué ocurrirá con ella. Su destino todavía no está definido, pero por ahora la prioridad es recuperar sus condiciones físicas antes de tomar una decisión sobre su futuro. El caso también deja una advertencia para quienes encuentran animales silvestres cerca de cultivos o zonas habitadas. Que una cría aparezca sola no significa necesariamente que haya sido abandonada.
El tigrillo es el felino silvestre más pequeño de México y está protegido por la NOM-059-SEMARNAT, debido a su condición de especie en peligro de extinción en el país.