Comunidad

Santa Muerte en el corredor urbano: un culto de conductores

Un pequeño nicho guarda varias figuras esqueléticas con túnicas de diversos colores, hasta donde algunos automovilistas detienen su viaje para pedirle llegar con bien a sus destinos.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Bajo el sol inclemente del verano que recién comienza, miles de vehículos avanzan en fila por el corredor urbano Luis Donaldo Colosio que une Ciudad Madero y Altamira.

Entre el rugido de motores, surge de pronto un rincón de tributo y color: un altar a la Santa Muerte, conocido cariñosamente por sus devotos como “la niña”.

 ¿Dónde se ubica el altar de la Santa Muerte en el Corredor Urbano?

A menos de un kilómetro de la Avenida Tamaulipas, el principal acceso a la playa Miramar, se levanta una modesta pero impactante capilla.

Construida con materiales resistentes al viento, su entrada está coronada por un enorme arco de flores multicolores que parece desafiar la grisura del paisaje vial. En los costados, murales pintados con esmero muestran a la llamada Santa Muerte envuelta en su característica capucha, figura esquelética y serena que observa a los conductores que pasan a toda velocidad.

Cada día, conductores de todo tipo, como taxistas, familias que van a la playa, trabajadores que regresan del turno, reducen la velocidad, se orillan y bajan de sus autos. Caminan unos metros hasta la puerta de vidrio, que permanece siempre abierta como un abrazo permanente.

Allí colocan veladoras de colores, encienden cerillos y musitan oraciones. Piden por amor, por trabajo estable, por dinero que alcance, por salud para los suyos.

Algunos sólo se persignan en silencio y vuelven a la carretera con una extraña paz.

Dentro del santuario

Al cruzar el umbral de vidrio, el contraste es abrumador. La luz natural ilumina al menos diez figuras de la Santísima Muerte de tamaños considerables. Hay unas vestidas de blanco, otras de rojo, negro, dorado y morado. Cada una porta sus atributos: guadañas, globos terráqueos, balanzas, mantos bordados.

No faltan ofrendas como flores frescas, cigarros, vasos con agua, monedas y dulces. En un punto destacado se yergue incluso la figura de un arcángel, como si la protección celestial y la aceptación de la muerte convivieran en perfecta armonía bajo el mismo techo.

“Es un lugar de fe pura”, comentan algunos devotos que prefieren mantener el anonimato. Para ellos, la “Niña” no es sinónimo de oscuridad, sino de compañía en los momentos más duros. En una zona donde la muerte ha cobrado tantas vidas, su presencia se siente casi protectora.

La curva que se cobró demasiadas vidas

El corredor Luis Donaldo Colosio divide dos municipios y es uno de los tramos más peligrosos de la región. Los lugareños lo saben bien. Hay un punto en particular al que llaman, con macabra ironía, “la curva de la muerte”.

Allí, a lo largo de los años, cientos de vehículos han volcado, se han salido del camino o han terminado envueltos en hierros retorcidos.

Las cruces improvisadas a los lados del camino dan testimonio mudo de tragedias pasadas.

Apenas hace unos días, la carretera volvió a cobrar su cuota. Un tráiler golpeó por detrás a un auto compacto, provocando que este volcara violentamente sobre el asfalto.

La escena fue dantesca, una estela de destrucción, vidrios rotos, personas heridas tiradas sobre el pavimento y la rápida movilización de autoridades para trasladar a los lesionados a diferentes hospitales.


Google news logo
Síguenos en
Pablo Reyes
  • Pablo Reyes
  • Periodista con experiencia en cobertura política, social y nota roja. Colabora en secciones de local, regional, estatal y nacional en televisión, radio, impreso y web.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.