El Consejo de Derechos Humanos de Rusia presentó una queja formal ante la UNESCO y el comité organizador de los Premios Oscar por el documental Mr. Nobody against Putin, ganador en la categoría de Mejor Documental, al considerar que vulnera los derechos de menores de edad.
De acuerdo con un comunicado difundido en Telegram, el organismo ruso argumenta que durante la producción y distribución de la película se habrían cometido violaciones a la privacidad infantil, al utilizar imágenes de estudiantes sin el consentimiento de sus padres o representantes legales.
Rusia acusa uso indebido de imágenes de menores
Según las autoridades, gran parte del material audiovisual proviene de grabaciones realizadas por el profesor Pável Talankin dentro de una escuela en Rusia, originalmente con fines educativos.
Sin embargo, denuncian que dichos contenidos fueron posteriormente utilizados en una producción internacional de carácter comercial.
"El material de vídeo que contenía imágenes de menores se transfirió a terceros y se utilizó en la creación de una obra audiovisual comercial", señala el comunicado.
Además, sostienen que el uso de estas imágenes excede el propósito original con el que fueron captadas, lo que —afirman— representa una violación a los principios éticos y legales sobre el manejo de contenido con menores.
El Consejo de Derechos Humanos ruso solicitó una investigación para determinar si existió consentimiento legal para grabar y difundir las imágenes de los niños que aparecen en el documental.
Asimismo, concluyen que tanto la producción como la distribución de la cinta incumplen normas internacionales de protección de la infancia.
"Se violaron tanto las normas internacionales de protección de los derechos del niño como los principios generalmente aceptados de manejo ético", añadieron.
La película Mr. Nobody against Putin se basa en grabaciones realizadas durante dos años por Talankin en una escuela del pueblo de Karabash, en la región de Cheliábinsk, a unos mil 400 kilómetros al este de Moscú.
El material documenta la vida cotidiana en el sistema educativo ruso, incluyendo asambleas, clases y actividades escolares, en medio de un contexto señalado por críticos como de creciente adoctrinamiento ultrapatriótico.
Tras recopilar las imágenes, el profesor abandonó Rusia y colaboró con el director estadounidense David Borenstein para la realización del documental.
Hasta ahora, el Kremlin ha señalado que no ha visto la película, en medio de la polémica internacional que ha generado su contenido y el reconocimiento obtenido en los Premios Oscar.
jk