Excretar es algo natural, mientras para unos es una simple necesidad, para otros es una tortura por el tipo de heces que defecan, y es que la forma, el color, tamaño, frecuencia y si son pesadas o ligeras dice desde lo que comimos hasta el estado de salud en el que nos encontramos.
Antes de que le bajes al inodoro dale un vistazo a tus heces ya que estas pueden darte señales de problemas intestinales, como infecciones, problemas digestivos e incluso podrían revelarte algún cáncer que padeces.
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Por ejemplo, si tus heces son pedazos duros, redondeados con forma de nuez, o son en forma de salchichas pero llena de bultitos, es dura y en ambas tienes dificultad para excretar, esto quiere decir que sufres estreñimiento y necesitas comer más fibra.
En cambio si tus heces son en forma de salchicha pero con algunas grietas en las superficie, o son de viborita pero suaves y blandas o son pedazos pequeños pero blandos con bordes claros y en cualquiera de los casos excretas fácilmente, eres de los afortunados que tiene heces "de 10".
Ahora que si tus excreciones son pedazos blandos con bordes desechos y salieron sin el mínimo esfuerzo o sale aguado y es puro líquido puedes padecer de diarrea, estómago suelto o puede que algo te haya caído mal.
El color también es importante, si es verde es porque seguramente consumiste vegetales o colorantes de este color y tu tránsito intestinal es tan ágil que evita la descomposición de la bilis, en cambio si es amarilla tienes un exceso de grasa en tus heces por una mala absorción intestinal.
Si tus heces son de color negro puede deberse a suplementos de hierro o sangrado en la parte superior del tracto digestivo, si es pálida quizá sea porque estás consumiendo medicamentos, o si es roja puede que consumas alimentos con colorante rojo o bien presentes sangrado en el tracto intestinal inferior.
¿Y las tuyas cómo son?
CR