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Martes , 19.03.2019 / 10:16 Hoy

Violencia juvenil se incrementó 30% en cinco años

Hay estudiantes de secundaria que "pueden dibujar una metralleta y se emocionan con canciones que hablan de mochar cabezas": Josefina Callicó.
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De víctimas a victimarios. Y de victimarios a victimizados. Así se resume la trayectoria de vida, muy corta, de decenas de jóvenes en este país, y en este estado, donde la violencia en general ha ido en aumento, cobrando una factura muy alta entre el grupo de población menor a 25 años, carne de cañón para grupos delincuenciales.

"En Jalisco la violencia juvenil se ha incrementado 30 por ciento en cinco años, del 2013 para acá", estimó la doctora Josefina Callicó López, quien es coordinadora general de una investigación de largo alcance sobre Jóvenes y Violencia, proyecto que arrancó hace varios años la Universidad de Guadalajara (UdeG), y en el cual participan una gran cantidad de investigadores.

"El problema es desde las secundarias, encontramos que hay chicos que pueden dibujar perfectamente una metralleta, que en sus celulares traen narcocorridos y se emocionan con canciones que hablan de mochar cabezas", destacó la académica en entrevista con MILENIO Jalisco.

Bajo la etiqueta de violencia juvenil se engloba a los adolescentes y jóvenes hasta de 25 años que participan de actos de violencia, desde acciones dañinas que en principio pueden considerarse ínfimas hasta daños severos –emocionales y físicos- que pueden causar lesiones graves o incluso la muerte.

En entrevista con MILENIO Jalisco, Callicó López habló también de la violencia a jóvenes, fenómeno más amplio donde él o la joven puede ser la víctima, el agresor o el testigo de un acto de violencia, y que es igualmente creciente. La especialista respondió que cerca de "siete de cada diez jóvenes padecen o han padecido alguna forma de violencia en la entidad... La han sufrido por parte de sus padres, la han sufrido por parte de sus compañeros de escuela... hasta ser víctima directa o indirecta de algún delito o al ser parte de actividades delictivas". Un problema que –apuntó- no solo es de México sino de Latinoamérica y "que se recrudece donde hay pobreza y marginación".


La investigadora señaló que se ha identificado geográficamente los mapas de violencia juvenil y los focos rojos corresponden a las comunidades marginadas de la zona metropolitana de Guadalajara y a municipios de la zona norte y costa de Jalisco. Colonias y poblados que tienen condiciones para ser caldo de cultivo de sicarios "donde en medio de la guerra del narcotráfico y el control de territorios se forman halcones desde niños".

"En condiciones de marginación es mucho más fácil que proliferen actividades delictivas. La policía, que además se corrompe, poco entra a esas áreas a tratar de inhibir delitos o, bien, están coludidos. Sin oportunidades de educación, sin oportunidad de recursos, a lo que pueden aspiran los jóvenes es a sumarse a estas actividades aún sabiendo que pueden morir", apuntó.

"¿Qué hace a un joven escoger una opción de muerte? Es lo que buscamos descubrir con esta investigación... La presión de estos grupos delictivos aunado a un ambiente que favorece la violencia, lo que se vive en el entorno familiar y social, la dinámica familiar, más lo que se consume en televisión, en la música, en los videojuegos y muchos otros factores también influyen", sostuvo Callicó.

Para muestra

La investigadora comparte tres casos que han conocido a lo largo del estudio: En Lomas de Polanco, Guadalajara un grupo delincuencial identificó a jóvenes entre paracaidistas que se disputaban unos terrenos y los invitó: 'Aquí no vas a conseguir nada. Te ofrecemos un carro, un arma y tres mil pesos semanales' por cuidar la plaza. "¿Quién les da eso?".

En la zona norte del estado, un pasante de psicología documentó cómo alumnos de secundaria y preparatoria, de entre 11 a 17 años, entraban al blog del narco, un portal con contenidos cruentos. "El pasante duró una semana vomitando y sin ganas de comer de las imágenes que vio y la sorpresa de que los menores de edad se emocionaban al ver cómo desollaban un cuerpo...".

En Mesa Colorada, Zapopan. Muy cerca de la violencia cohabita el consumo de drogas, al que desde la primaria tienen acceso. "Ni siquiera el dinero es problema para ello, porque estas pingas, estos dulcecitos que son ácidos, envueltos en celofán, les cuestan cinco pesos. Son sustancias que cambian las interconexiones cerebrales de manera irreversible".

La propuesta

La investigación de largo alcance de la UdeG es un proyecto interdisciplinario que abarca las causas y consecuencias de la violencia en jóvenes en sus diversas formas, a partir de diez ejes temáticos, cada uno con un coordinador quien tiene a cargo un equipo consolidado formado por estudiantes profesores, maestros, maestrantes, doctorantes y doctores.

En el marco de este proyecto, en septiembre pasado se convocó al foro "Los jóvenes jaliscienses en un contexto de violencia" participaron especialistas, académicos, funcionarios de los tres niveles de gobierno, organismos civiles para que opinaran con base en su experiencia cuál es el diagnóstico actual de la violencia. Como resultado se tiene una compilación de dos tomos, el primero Jóvenes y Violencia. Un enfoque multidisciplinario, se presentó el viernes pasado en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la UdeG.

"Tratamos de llamar la atención sobre la magnitud del problema de la violencia a jóvenes. No es un problema cualquiera, no es un problema que se resuelve fácil. No es un problema que se resuelva con una sola medida: 'hay que crear empleos y ya no va a haber violencia', no es cierto. 'Hay que llamar la atención de los papás para que en su casa eduquen a sus hijos y les den valores; hay que poner WiFi en los parques... eso no va a resolver, no es tan simple. Es algo tan complejo como el cuerpo humano, no se puede aliviar una enfermedad atendiendo un síntoma... Una sola medida no tiene efecto, puede ayudar, pero no va resolver de fondo", dijo.

Con el material recopilado ya se tiene suficiente documentación sobre el tipo de medidas que deben adoptarse para atajar la violencia hacia los jóvenes y muy en particular su inserción en actividades delictivas de cualquier tipo, sostuvo Josefina Callicó.

La solución no es una. Ni es mágica. Pasa por intervenciones integrales, pero hay un punto que la entrevistada aseguró es fundamental: generar alternativas a los jóvenes de educación, empleo digno, ocio y artes.

Y ejemplificó: "Una de nuestras propuestas desde ya, es que se amplíen los programas de enseñanza de música, desde la niñez. Hay documentadas muchas experiencias internacionales que arrojan buenos resultados".

La explicación al éxito de este tipo de intervención es sencilla: unir a una comunidad en torno a una actividad benéfica, como puede ser crear una orquesta musical y dotar a los jóvenes de un sentido de identidad en torno a ella. "Al menos que la oportunidad ahí esté. Lo que se visto es que se atrae a jóvenes, y éstos atraen a sus familias y a otros jóvenes". Una luz que empiece a iluminar este escenario cruento donde se pierden jóvenes.

SRN

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